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¿Comemos pescado de calidad?

Por Laura Pire, 3 de noviembre de 2014

comemos pescado de calidad

¿De dónde procede el pescado que consumimos? ¿Es un pescado saludable? ¿De dónde procede? ¿Es salvaje o de piscifactoría? ¿Importa esto a nivel nutricional?

Actualmente casi la mitad del pescado que llevamos a nuestra mesa proviene de piscifactorías o granjas acuáticas y el resto es pescado salvaje o de extracción.

El pescado de crianza
tiene como ventajas que su dieta está más controlada, lo encontramos casi todo el año en el mercado y ofrece un precio más estable. Como inconvenientes hay que decir que tiene menos sabor, su textura es más flácida y tiene más porcentaje de grasa debido a que la actividad de estos peces es menor.

El pescado salvaje
vive libre en el mar. Su alimentación es más variada y natural, desprende el característico aroma del mar. Su sabor es mucho más intenso y la textura de su carne más consistente y jugosa. Al crecer en libertad, estos peces están en constante movimiento y su musculatura es más fuerte.

Su presencia en el mercado depende de su ciclo vital por eso no podemos disfrutar de algunas especies durante todo el año, y aunque esto puede hacer incrementar su precio, su calidad es excelente. El pescado salvaje es de los pocos alimentos que no sufren ninguna transformación ni antes ni después de ser capturados.

En cuanto al contenido nutricional, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) afirma que no hay diferencias considerables entre los dos tipos de pescados en lo que se refiere a seguridad alimentaria y valor nutritivo. La diferencia más significativa es que el pescado de cría tiene menos cantidad de ácidos grasos omega3 que el pescado salvaje, debido a su dieta. La EFSA también remarca que el pescado, ya sea salvaje o de cría, debe ocupar un lugar privilegiado en nuestra alimentación porque proporciona proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega3, vitaminas A y D, y minerales como el yodo, selenio y calcio.

El consumo de pescado es beneficioso para conservar la salud cardiovascular y favorecer el desarrollo del recién nacido
. Según los organismos oficiales que hacen las recomendaciones de consumo, debemos tomar al menos 2 veces por semana pescado azul y 5 veces pescado blanco.

Para conocer qué tipo de pescado vamos a comer, hay que fijarse bien en la etiqueta. Así sabremos su procedencia y si se trata de pescado de cría o captura. Además, se debe especificar también el nombre comercial, la zona exacta de captura o cría, el método de producción y la presentación (entero, eviscerado, fileteado, cocido, etc.).

Pues con toda esta información, ¡que no te falte el pescado en la cesta de la compra!

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