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Comer a partir de los 60 y con familia

Por Laura Pire, 3 de febrero de 2012

alimentos para comer bien De sopitas y buen vino, nada. Ahora ya no se puede echar la culpa de una dieta caprichosa a la falta de piezas dentales. Ya existen soluciones para todo. Con esto no quiero decir que lleguemos desdentados a los 60, pero seguro que muchas personas con el trabajo, los nietos y los líos habituales, han dejado de lado su peso, su salud o su imagen. Lo de “estar muy dejado” pone años encima y aparecen cosas raras en la analítica.

El mayor problema que yo encuentro en la forma de cuidarse a partir de los 60, es que es muy común cocinar o cuidar a los demás, marido, mujer, nietos, hijos que vienen a comer a casa de los padres porque no les da tiempo a comer en su casa (risas), etc. La persona que cocina, no cuenta. Tomas sobras, lo de los demás, cualquier cosita que encuentro, es el comentario habitual. Yo digo en plan de guasa que a partir de los 60, las personas y sobre todo las mujeres, nos convertimos en ratón, porque el queso empieza a ser un vicio preocupante. Es algo que gusta, llena y resuelve rápido.

En los hombres ya jubilados, también aparece una práctica habitual que es el vía crucis por los bares de la zona. En uno leo La Nueva España con un corto y un pincho, y en el de al lado, El Comercio con un vino y unos cacahuetes. Todo perfectamente sincronizado para llegar a casa a las 2:30 a comer. Todo esto hace coger peso, perder energía, sentirse mayor, muy mayor, descubrir goteras variadas, las rodillas, la cadera, problemas digestivos y analíticas patas arriba.

Mis recomendaciones:

- Arreglarse la boca. Volver a comer a dos carrillos para digerir bien y salivar mejor.

- La persona que cocina, manda. Debe comer la primera o a la vez que los demás. Nunca dejarse para el final para “quitarse del medio con cualquier cosa”

- Diseñar un menú que permita tener organizada la compra con antelación.

- Planificar que los platos gusten a los dueños de la casa. No cocinar pensando en el nietín, en el hijo o en el marido, sino en que sea sano para todos.

- Incluir en la rutina un paseo de una hora a buen ritmo, sin excusas. Con amigos, con la pareja, con la vecina o vecino, etc. Solo con esto ya bajamos el colesterol ya que andar a ritmo ligero estimula el colesterol bueno para bajar el malo. Miren que sencillo.

- La dieta proporcionada en tercios. Hidratos, verduras y proteínas a partes iguales, asegura una nutrición energética, vitaminada e hidratante. Esta proteína puede ser el queso, por qué no, pero los alimentos cocinados entre sí, aportan más energía, se digieren mejor y llenan más.

- El picoteo en las comidas, es decir, comer pequeñas cantidades de alimentos sin cocinar tipo pan con jamón, un yogurt, una fruta y un poco de caldo, hacen que tengamos hambre cada poco y aparezcan las sospechas de que nuestro hambre es ansioso y tenemos un problema. No es así. Si comemos bien, respetando las tres horas entre tomas y quedando bien saciados con las tres partes fundamentales que debemos incluir en cada plato, el gusanillo constante desaparece.

Existe el bulo de que a partir de los 60 no hay quien adelgace o se ponga en forma y no es cierto. Un poco de esfuerzo para cambiar es recompensado rapidísimo. No sabéis lo agradecido que es el cuerpo cuando mejoramos un poco la alimentación y la actividad.

Comentarios (3)

 

Por maribel, 3 de febrero de 2012

Acabo de descrubrir esta página y me parece muy interesante.

 

Por Rita, 4 de febrero de 2012

Laura gracias por tus sabios consejos,son muy didácticos y mas si los pongo en practica que lo voy a hacer yá:Nos dejamos llevar por las malas rutinas que se convierten en nefastas con el tiempo.

 

Por Marian, 7 de febrero de 2012

Totalmente de acuerdo, no creo en absoluto que los años te impidan adelgazar o ponerte en forma, el refrán "mucha suela y poca cazuela" tiene toda la razón, comer cada tres o cuatro horas, hacer ejercicio, por ejemplo ir a trabajar andando, si trabajas en la misma ciudad... tengo 50 años y sigo con la misma talla de hace muchos años, y si bien engorde unos kilos cuando dejé de fumar, con disciplina, mucha disciplina logré perderlos, y además de no fumar me encuentro mucho más sana y con más energía..

 

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