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Comer sano fuera de casa

Por Laura Pire, 22 de enero de 2015

Comer sano fuera de casa

Entre los horarios laborales y el ritmo de vida frenético, cada día son más las personas que deciden comer fuera de casa a diario, sin posibilidad de tupper, para extraer esa hora de más de trabajo, que a veces permite llegar antes a casa. Es por una buena causa, vamos.

Pero esto no significa que no se pueda comer sano y equilibrado. También se puede llevar un orden en las comidas y tener unos hábitos suficientes para mantener la salud y la forma física. Para ponerlo un poco más fácil, veamos hoy unos consejillos para comprobar que se puede comer mejor aunque tenga que ser fuera de casa.

- Aunque comamos de restaurante es importante poder dedicar un tiempo prudencial a las comidas. La OMS (Organización Mundial de la Salud), sugiere que se dedique un mínimo de 30 minutos para la comida del mediodía. Poder disponer de este tiempo permite poder masticar bien cada bocado, facilita la digestión y reduce la posibilidad de sufrir pesadez y gases.

- Otro factor importante es disponer de una hora fija, con un margen de media hora arriba o abajo, para las distintas comidas del día. Por supuesto, hay que comer, no vale tomar dos cafés y tirar hasta la cinco. Si hacemos todas las comidas, se repartirán mejor tanto los nutrientes como la energía, evitando así el famoso síndrome del comedor nocturno, que llega a casa por la noche y arrasa la despensa.

- Debemos escoger menús con una cierta variedad de platos para escoger. Hay sitios donde cocinan muy bien y son de elección para las personas que suelen comer fuera, pero a veces es mejor que cocinen con menos brillantez pero que ofrezcan una mayor variedad. Es genial que los restaurantes comienzan a tener en cuenta la salud y ofrecen cada vez más platos saludables en sus menús.

- Mientras comemos, sería estupendo acostumbrarse a evitar las distracciones como el teléfono móvil o las conversaciones súper importantes, para centrarnos solo en la comida. Ya se que es difícil si siempre se ha hecho de otra forma, pero merece la pena cambiar el orden de prioridades para mejorar la salud y la calidad de vida rápidamente. Compensa y mucho. Digestiones ligeras, menos “espesor” mental y muy poco sueño después de comer. Merece la pena. Debemos intentar ser más conscientes del momento de masticar, beber agua, respirar con calma…

- Comer fuera parece razón suficiente para comer más de lo necesario. Algunas personas por no dejar comida en el plato, y en otros casos simplemente porque todo está cocinado con más aceite, grasa y alimentos más contundentes. Una idea para solucionar el exceso de comida, pasa por preguntar por la opción de medias raciones que cada vez ofrecen más restaurantes.

- A la hora de escoger el menú se recomienda obviamente, incluir siempre verduras ya sea como ingrediente principal del primer plato o como acompañamiento del segundo. A veces lo mejor es pedir dos primeros.

- Tomar legumbres al menos 2 veces por semana y 3 o 4 días pescado. En el caso de la carne, escoger siempre que se pueda, las carnes blancas como pollo, pavo o conejo. Podemos acompañar los platos con unos 20g. de pan. Poca cosa, pero suficiente para empujar y darnos el gusto.

- Es mejor pedir segundos platos cocinados a la plancha, al vapor o al horno con guarnición de verdura o ensalada y de postre una fruta o un yogur. El té o infusión de postre también sienta mucho mejor que el café. Probar la diferencia.

- Ojo con el alcohol. Muchas reuniones de empresa con comida, comienzan con unos vinos, continúan con otros tantos y acaban con un copazo o más. Las personas que viven su trabajo de este modo, tienen que saber que este sistema hace que salte el chivato tarde o temprano. A veces, la única forma de cambiar la forma de reunirse, es llevarse el susto de la analítica, que es triste, pero es lo único que funciona en muchos casos.

- Una recomendación muy personal: Es bueno tener un plan semanal de comidas especiales y cumplirlo. Por ejemplo, tener dos comidas o cenas de disfrute a la semana, es un balance muy positivo siempre que el resto sea equilibrado y energético. Cuando queráis hacer una de estas comidas especiales, intentar hacerla siempre con familia o con amigos. Las personas que agotan los cartuchos del disfrute en la mesa solo con el trabajo, tienen peor salud y disfrutan menos de las reuniones familiares. Puede parecer una tontería, pero el comer de forma excesiva, a diario y con personas que no hemos escogido nosotros, quema y mucho.
 

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