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Consejos en el Día de la Nutrición

Por Laura Pire, 22 de mayo de 2014

Consejos en el Día de la Nutrición

Siempre que llega este día del año, tenemos que replantearnos el cómo nos estamos alimentando. Si todo va bien, podemos estar disfrutando de energía y salud a raudales, si no, igual este es el momento de empezar a estructurar correctamente nuestros hábitos alimenticios. ¡Merece la pena!

1. Ten siempre una pequeña planificación de menús para saber qué tienes que comprar y qué no. Nada de comprar al tun-tun. Tener un montón de productos sin un sentido concreto, aumenta la ansiedad por terminarlos y siempre te dará la sensación de que no hay nada que adecuado que cocinar. ¿Cuántas veces te has parado delante de la despensa intentando crear un menú imposible con los productos que tienes?

2. Las verduras en cualquier formato son pieza clave en todas las comidas. Desde una ensalada, hasta una crema de verduras o una salsa de tomate, no deben faltar en ninguna comida.

3. A falta de verduras, refuerza tus comidas con otros vegetales frescos como la fruta. No pases de dos piezas por ración. Calcula unos 150 gramos como máximo.

4. El postre es la única parte de las comidas de la que podemos prescindir. Si aportas a tu plato la completa estructura alimenticia con energía, proteínas y vegetales y no hagas que el postre (yogurt, exceso de fruta, queso, etc) duplique la ración de nutrientes. Con el tiempo, acaba engordando y no sabrás por qué. Los dulces especiales, déjalos para el fin de semana.

5. La variedad en nutrición es muy interesante pero no es la responsable de que estemos mejor nutridos. La auténtica nutrición se hace con la presencia de los tres tipos de nutrientes más importantes. Hidratos, proteínas y vegetales. Con utilizar entre tres y cinco productos diferentes de cada grupo de alimentos, podemos estar tranquilos. No hace falta que nos guste todo. Atención a los “especialitos” a los que no les gustan muchos alimentos. Si planteas un mínimo de estructura, la variedad queda en un segundo lugar y estarás perfectamente alimentado.

6. El ejercicio es importante para todo. No solo estamos hablando de aumentar el gasto calórico, sino que también nos interesa el aumento de la masa muscular para mejorar el metabolismo, activar de la circulación en todo el cuerpo para evitar acúmulos, mejorar tu animo y disminuir la ansiedad en general, y por los dulces en particular. Mínimo, una hora dividida en dos momentos del día, caminando a unos 6 km por hora.

7. Si no vas bien al baño, resuélvelo cuanto antes. Añade fibras hidratantes a diario y busca el mejor momento del día, el más tranquilo, para pasarte un ratito centrándote en esto. Haz este ritual todos los días y verás como funciona. Si practicas este método durante quince días y no te ha funcionado, consúltalo al especialista. Es muy importante la salud de tu intestino porque te ayuda a evitar alergias, optimizar la absorción de nutrientes o prevenir el cáncer.

8. Beber agua es importante pero sin pasarse, ni quedarse corto. Los 8 vasos de agua que hacen dos litros, son más que suficientes para estar bien hidratado y sano. No hace falta más. Si tienes una dieta variada rica en vegetales, frutas ricas en agua, tomas infusiones, zumos, café, cerveza o sopa, también estarás bebiendo agua aunque no lo parezca y esto cuenta. Una dieta correcta aporta, sin beber, un litro y medio de agua. A eso, añádele los vasos de agua que te apetezca. Completarás los dos litros rápidamente.

9. Mantener la energía durante todo el día y sin añadir estimulantes, se puede. Comer cada tres horas es la clave. Implica algo de esfuerzo el estar pendiente de los horarios teniendo preparado algún tentempié, pero merece muchísimo la pena. Eso si, no tomes nada en el hueco que hacen estas tres horas, o este esfuerzo será inútil. Evita usar como bebida para todo el día, las aguas con sabores, las infusiones o los zumos. Mención especial al café. Tomarlo de forma constante para mantenerte espabilado, siempre acaba dando problemas.

10. El vino, la cerveza o la sidra, también tienen hueco en una dieta equilibrada. Si con las comidas, cenas, o aperitivos te apetece una copa de vino o una cerveza, no tiene nada de malo. Eso si, que sea una, y sin el pincho que lo acompaña si es en un aperitivo. Suele ser un alimento graso, o excesivamente concentrado que aporta nutrientes que debes recibir en tu hora de comer y no en cualquier momento. La disculpa de “…es que tengo que comer algo que si no, me emborracho…” Si te emborracha, no lo bebas. No justifiquemos el comer de más para poder beber. Piénsalo un poco.

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