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Dale una oportunidad a las espinacas

Por Laura Pire, 10 de noviembre de 2014

Dale una oportunidad a las espinacas

La espinaca fue cultivada por primera vez por los Persas y en el siglo once los árabes la introdujeron en España. A partir de aquí, se extendió por toda Europa.

Estas hojas comestibles que tanto comía Popeye son el alimento ideal si queremos un aporte extra de fuerza y vitalidad ya que se ha demostrado científicamente, que los nitratos que contiene son los responsables del aumento de fuerza en los músculos. Las malas lenguas hablaban de cómo el gobierno americano había encajado la venta de excedentes de esta verdura gracias a este personaje, pero seguramente no sabían hasta que punto estaban en lo cierto.

Sus propiedades…

Las hojas son ricas en vitaminas A, C, grupo B y ácido fólico. Como minerales podemos destacar el hierro, el calcio y el fósforo. También son ricas en betacarotenos y luteína, dos fitonutrientes con propiedades antioxidantes. También aportan ácidos grasos oleico, linoleico y alfalinoleico que hacen que la sangre circule con más fluidez y contribuyen a reducir el colesterol LDL.

Los tallos son más ricos en fibra que las hojas. Además, la espinaca es un alimento bajo en grasas, azúcares y calorías, por eso es un alimento típico en las dietas de control de peso.

Lo importante a la hora de escoger las espinacas es observar sus hojas; para asegurarnos que son frescas, estas deben tener un color verde brillante y los tallos tienen que estar duros y crujientes. Si las hojas han empezado a amarillear significa que fueron recolectadas varios días atrás y han empezado a perder nutrientes.

Las espinacas también son utilizadas en medicina natural por sus propiedades calmantes porque cuando se hierven y son aplicadas a modo de emplasto contribuyen a calmar los trastornos de la piel como la irritación por cualquier causa. Tomadas en forma de caldo también ayudan a reducir la inflamación intestinal.

Hablemos de su injusta fama…


Muy buena fama en la mesa no tienen, la verdad. Muchas personas dicen que no les gustan y solamente las han probado en forma de ciénaga de Mordor. Es muy normal que así no resulten atractivas. Pero unos garbanzos con espinacas o unas gambas salteadas con hojas frescas, están impresionantes.

Siempre se han tratado como una verdura a camuflar dentro de cualquier plato, como si fuese mejor que no se noten. Pues una sorpresa para los más despistados. Cuando compramos una bolsa de ensalada con varios tipos de lechugas y misteriosas hojitas pequeñas, una parte de ellas serán casi con seguridad, espinacas frescas en hojas. Están muy ricas. Claro que sí. ¿A que no se notan?. Pues es una forma buena de incluirlas en la dieta.

A los niños, el verdulerio les ofende. Es una realidad. Para ellos es fundamental que se noten lo más mínimo. En croquetas, en purés de verduras, el puré Pire las lleva. Pizzas, canelones, lasañas, etc.., solo hay que pensar en no hacer protagonista al color verde por encima del rojo del tomate, que siempre funciona.

Precauciones a tener en cuenta…


Un aspecto importante a tener en cuenta es que las espinacas contienen oxalatos en cantidades considerables por lo que no se recomienda su consumo en personas que sufren gota u otras enfermedades renales.  Esto es porque cuando el ácido oxálico se une a minerales como el calcio o el hierro forma unos cristales que se almacenan en las articulaciones lesionando los tejidos y provocando dolor.

Por otro lado, la Asociación Española de pediatría (AEP) no recomienda introducirlas en la alimentación de los bebés hasta los 15-16 meses porque su digestión podría sobrecargar los riñones del bebé, reducir la absorción del calcio y otros minerales esenciales en esta etapa.

Así que ya lo sabéis, un puñado de espinacas en la ensalada y obtendréis un extra de energía. 

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