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Diabetes e hipertensión arterial: una pareja de difícil convivencia

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 16 de mayo de 2018

Alimerka

 

¿Sabías que la diabetes es un desencadenante de la hipertensión arterial? Y es que entre el 40-60 % de las personas que padecen diabetes, son hipertensas.  La buena noticia es que un buen control de las mismas puede permitirnos vivir en buena armonía y reducir el riesgo de complicaciones. ¿Por dónde empezar?  La alimentación y la práctica de ejercicio físico son dos pilares esenciales para conseguirlo.  De ello, te hablamos hoy en la Cocina de Alimerka. ¿Nos acompañas?

Alimentación saludable, en la salud y en la enfermedad

Comer bien siempre ofrece beneficios para nuestro organismo, sobre todo, en lo que a reducir el riesgo de enfermedades se refiere. En el caso de la diabetes o hipertensión la alimentación cobra gran importancia, pues de ella depende su buen control o la aparición de complicaciones.  ¡A continuación te damos algunas pautas seguir!

Vigila el exceso de peso. ¿No sabes por dónde empezar? Elimina los azúcares añadidos y las grasas saturadas de la dieta. ¡Habrás hecho la mitad del trabajo! Si necesitas algo dulce, opta por fruta fresca o fruta desecada y si lo que te apetece es algo salado entonces mejor unos frutos secos al natural sin sal. Porque tener bajo control el exceso de peso, significa tener bajo control tanto la diabetes como la hipertensión.

Reduce el aporte de azúcares simples en la dieta.  Si vas a tomar algo de azúcar, mejor que sea el propio de los alimentos, que además, poseen otros nutrientes interesantes. ¡Tenlo en cuenta a la hora de hacer la compra! Prefiere los alimentos frescos y libres de azúcares como yogures naturales, cereales sin azúcares, bebidas vegetales sin azúcares y siempre que te sea posible, haz tu propia repostería casera. Te permitirá controlar la cantidad de azúcar. ¡Te damos algunas ideas!

Para empezar el día sin azúcar añadido: Mermelada de manzana y canela sin azúcar

Un postre 100 % sabor y O % azúcares: Flan de avena y kiwi

Respeta la ingesta de sal pautada. Si sufres de hipertensión, es posible que tu médico te haya recomendado una dieta baja en sal. Y aunque puedas pensar que esto afectará terriblemente a tus comidas, tan solo es cuestión de costumbre. Aquí encontrarás algún otro consejo que puede ayudarte en esta tarea.  

Di no a las grasas de mala calidad. En su defecto, opta por alimentos con grasa de excepcional calidad. ¿Algunos de ellos? El aguacate, los frutos secos o el aceite de oliva virgen. ¿Quieres saber más sobre los diferentes tipos de grasas y dónde se encuentran? ¡Aquí te lo contamos!

Evita las bebidas alcohólicas. El alcohol aumenta la tensión arterial y afecta a los niveles de glucosa. Así es que cuanto menos alcohol, ¡mejor!

Y recuerda: la salud también está en el movimiento. Porque comer bien, tan solo supone el 50 % de la salud. El otro 50 % corresponde a la práctica de ejercicio físico de manera habitual. ¿Sus beneficios? Ayuda controlar el peso, reducir la tensión, estabiliza los niveles de glucosa en sangre y mantiene el cuerpo flexible y en forma.

Y es que aunque la diabetes y la hipertensión puedan parecer una pareja difícilmente compatible, su buena convivencia es posible y ¡ está en tu mano!. ¿La vas a hacer posible?

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