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Dormir poco hace que comas peor

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 7 de octubre de 2019

Alimerka

 

Hay personas que prefieren dormir menos para hacer sus días más largos. Si eres uno de ellos, te animamos a que te replantees esta forma de vida: cuántas menos horas de sueño, mayor tendencia a comer alimentos más calóricos, y a aumentar la posibilidad de padecer diabetes, hipertensión o colesterol. Restarle horas a tu colchón puede terminar por restarte años de vida también.

 

La falta de sueño te hace engordar

Aunque pueda no parecerlo, el número de horas que duermes está inversamente relacionado con lo que comes. La falta de sueño aumenta ciertas sustancias que modulan las señales hambre-saciedad, el sistema de recompensa se activa en tu cerebro, por lo que aumenta la sensación de hambre, y la preferencia por consumir alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Además de comer peor, dormir poco promueve la acumulación de grasa y las alteraciones metabólicas como diabetes, hipertensión o dislipemias. Esto es debido a alteraciones que la falta de descanso produce en el buen funcionamiento de ciertas sustancias que actúan mientras dormimos y que afectan a nuestro peso facilitando la conversión de energía en grasa. 

Consejos para un sueño reparador

La mejor medida para combatir todos estos efectos secundarios, es dormir las horas suficientes y garantizar un descanso de calidad. Sin embargo, lo primero parece más sencillo que lo segundo. Y es que nuestro ritmo de vida y el uso tan frecuente de dispositivos móviles hacen que la calidad del sueño sea cada vez peor. Algunas medidas que podemos poner en marcha son:

  • Cuidar nuestra dieta: una ingesta suficiente de frutas (al menos tres piezas al día), preferir los alimentos vegetales (legumbres, verduras, frutos secos y semillas) y reducir la ingesta de carne procesada y alimentos ultraprocesados, hará que ganemos bastantes puntos en lo que a salud se refiere. 
  • Higiene del sueño: seguir unos horarios regulares, cenar con tiempo suficiente e instaurar una serie de rutinas antes de ir a la cama.
  • Ejercicio diario: El ejerció reduce el estrés, aumenta la serenidad y combate el exceso de peso y las ganas de comer alimentos de baja calidad nutricional. Tan solo 30 minutos al día garantizan beneficios para nuestra salud.
  • Vigila el estrés: Llevarse los problemas a la cama es la mejor manera de no pegar ojo. Aprender a dejar la mente en blanco y practicar técnicas de relajación son dos buenas opciones para mantener esta enfermedad a raya.

 

Y recuerda que si restas sueño, estarás restando salud. Presta la atención que tu descanso requiere y si no lo consigues, consúltalo con tu especialista.

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