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El chocolate

Por Laura Pire, 17 de febrero de 2012

todo sobre el chocolateTeníamos que tocar el tema. No podíamos obviarlo. El chocolate está ahí para ser consumido y tenemos que hablar de ello.

A los de mi generación, nos metían un trozo de chocolate en un bocadillo. Y de forma esporádica, si nos dejaban a mano un bote de nesquik, nos lo comíamos a cucharadas aún con riesgo de asfixia si te entraba la risa en ese momento. Estos eran nuestros primeros contactos con el chocolate. Son muy pocas las personas que he conocido que nos les gusta el chocolate, pero si las hay, no creamos que nos gusta a todos.

El chocolate estimula los jugos gástricos. Curiosamente, en los países donde se cultiva el chocolate, existen múltiples recetas antiquísimas como por ejemplo el mole mejicano, en las que se asocian especias picantes con el cacao para mezclarse con carnes y cereales. Platos contundentes que pueden resultar muy indigestos. Como el cacao estimula los jugos gástricos, la digestión no será un problema. El poder antioxidante del cacao, incluido en una salsa, hará también que ese plato dure más tiempo fresco.

Si os fijáis, en Europa nos sorprendemos cuando una receta salada lleva chocolate. Parece una aventura del cocinero. Aquí lo usamos casi exclusivamente como un dulce. Bombones, chocolate a la taza, etc.

La pregunta del millón es si se puede comer todos los días. Si pasa algo malo, si engorda, si engrasa la piel, si mata…Y la respuesta es que se puede perfectamente comer todos los días, pero con alguna pauta.

El típico comentario de la adicción que crea, es una realidad, pero no se diferencia en nada a la que crea el café, la cocacola, el té, el vino tinto o el regaliz. El cacao tiene un componente alcaloide en muy pequeña cantidad (teobromina) que es al que se suele atribuir esta cualidad adictiva, pero desde mi punto de vista, y a modo de estadística personal, puedo decir que son los taninos que posee un alimento, los que determinan esa sensación de necesidad que provocan en nosotros ciertos alimentos. Los sabores ácidos o alimentos muy ricos en acido ascórbico (vitamina C), suelen también ser muy apetecibles. El zumo de naranja es el más típico. Uno puede no ser alcohólico y si, apetecerle muchísimo, casi de forma inconfesable una copa de buen vino. Los taninos de los que hablo, son los que nos dejan en la lengua esa sensación como de sequedad momentánea tan agradable. Hace sentir el sabor de una forma muy intensa. Un café negro buenísimo, un trozo de chocolate puro tomado dejándolo deshacerse en la boca, etc.

En un curso de nutrición oriental escuché algo al respecto que me llamó la atención. El profesor decía, que alimentos supuestamente adictivos en la cultura occidental, se refieren a ellos en oriente como productos estimulantes de las glándulas suprarrenales. Un organismo desvitalizado los “necesita” para darle un chispazo de energía. Aquí situaban al regaliz, al café y al chocolate.

Unas pequeñas pautas:

-Como siempre os digo, una toma cada tres horas. Pues el chocolate debe ir incluido en una de esas tomas. Nunca por su cuenta entre horas.

-Si de postre tomamos una infusión, una oncita de chocolate puro no tiene fallo.

-Un chocolate con churros para merendar o desayunar un día a la semana, no hace daño a nadie y sí aporta mucha alegría.

-Si empezáis a incluirlo en vuestra dieta de este modo que os indico y dejáis de ir al servicio todos los días, suspenderlo o tomarlo en días alternos. Que sepáis que estriñe y mucho. Cuidadín.

Comentarios (1)

 

Por mercedes, 23 de febrero de 2012

hola laura, ayer fui con mis hijos y mi marido a tomar de merienda un chocolate con churros,y asi te das cuenta de que efectivamente esa alegría que te invade el cuerpo no puede ser mala ,cómo disfrutamos todos¡

 

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