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El desayuno en la infancia y adolescencia, mucho más que una comida.

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 6 de enero de 2016

desayuno en la infancia y adolescencia

 

Es una de las comidas más importantes del día y seguro que en alguna que otra ocasión no le prestamos la importancia que se merece.  Os hablamos del desayuno. Imprescindible para afrontar con vitalidad el día, no siempre se hace de manera incompleta e incluso se elimina con la excusa de ahorrar tiempo. Si además tienes niños, esta práctica no solo resulta inapropiada sino que no ayuda a  fomentar hábitos saludables en el futuro. ¡Dale toda la importancia que se merece esta comida! Si quieres saber más, en la Cocina de Alimerka te contamos por qué es importante y os ofrecemos algunos sobre el desayuno.

¡Ponle freno al sobrepeso y la obesidad! Diversos estudios demuestran que los niños que no realizan el desayuno o lo hacen de manera incompleta, tienen más posibilidades de padecer problemas para controlar el peso. Para evitarlo, ¡asegúrate de que tus hijos desayunan antes de salir de casa!

• ¡Que nada les pare! Un buen desayuno no solo nos carga las pilas para empezar el día con energía, sino que en jóvenes se asocia a un mayor rendimiento académico y mejores habilidades sociales. ¡Además les ayuda a llevar una alimentación global más saludable!

• ¡Que el tiempo no sea la excusa para saltarse el desayuno! La falta de tiempo o las ganas de dormir más, pueden hacer que nos levantemos con el tiempo justo y no dedicar el tiempo necesario al desayuno e incluso obviarlo. Para que esto no suceda, organízate y si es el caso, ¡adelanta la hora de ir a la cama! para contar con el tiempo necesario para realizar el desayuno.

Si es posible, ¡haz un desayuno en familia! En la actualidad, según un estudio llevado a cabo en colaboración con la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas y la Sociedad Española de Pediatría Social, indica que el 40 % de los niños mayores de 8 años desayunan solos, lo que no garantiza que lo hagan de manera completa o incluso que lo supriman. Para que adquieran buenos hábitos alimentarios a lo largo de su vida, intenta que los desayunos sean con toda la familia o sino con algún adulto. Además de crear buenos modelos de alimentación, ¡fomentarás los vínculos familiares y personales!

¡Realiza un desayuno diez! No basta con tomar un vaso de leche o un zumo y unas galletas. El desayuno debe ser completo y estar constituido por tres grupos de alimentos clave: Leche o un derivado lácteo; Cereales, preferiblemente sin azúcar e integrales y fruta fresca o en su defecto, zumo natural.

Y si no tienen hambre, ofréceles cenas completas pero ligeras y siempre al menos dos horas antes de ir a la cama. Si aún así siguen sin tener mucho apetito, ofréceles primero líquidos como zumo o leche y luego sigue por los alimentos sólidos.

Enséñales a desayunar con tiempo y de manera tranquila. Destinar el tiempo suficiente al desayuno, entre quince a veinte minutos, es fundamental para empezar bien el día y de manera sosegada. ¡No dejes que las prisas se conviertan en una rutina para tus hijos!


Porque el desayuno es mucho más que una comida, ¡no pases tú ni los tuyos sin él!
 

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