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Empieza el curso con energía

Por Laura Pire, 9 de septiembre de 2014

empieza el curso con energía

Se acaban las vacaciones, es hora de reincorporarse al trabajo y los más pequeños pronto volverán al colegio. A la cabeza le encanta romper el ritmo y los horarios, pero al cuerpo lo que le gusta es la rutina. Seguro que lo habéis notado: todo funciona peor cuando llevamos ya unos cuantos días de desmadre de horarios y comidas ¿verdad?. Volver a las obligaciones cotidianas es una delicia para nuestro sistema fisiológico. Enfoquémoslo así por una vez, que ya está bien de hablar de la vuelta la trabajo como si fuera una condena. Tiene cosas muy positivas.

En este post, nos vamos a centrar en la vuelta a la rutina en los niños, cómo hacerlo de forma energética y estimulante. Seguro que durante el verano hemos sido más permisivos con su alimentación pero ha llegado el momento de volver a los buenos hábitos poniendo orden en la alimentación y estableciendo de nuevo los horarios.

Después de haber disfrutado de las vacaciones bañándose horas y horas en la playa o jugando en la montaña agotando todos los días sus energía hasta la extenuación, es hora de que vuelvan al colegio con las pilas bien cargadas.

Durante las vacaciones seguramente les habremos dejado comer un poco más de todo lo que les gusta como helados o refrescos. La alimentación habrá sido más rica en azúcares y grasas. Esto empeora funciones cognitivas como la atención y la concentración, primordiales a la hora de entrar en un aula. Solo con volver al orden de horarios con alimentos más ligeros y saludables, daremos la oportunidad al organismo de regularse, limpiarse y sacar la mejor energía.

  • Para empezar hay que recuperar el hábito de un buen desayuno. Este punto no es negociable. Es importante que no salgan de casa con el estómago vacío porque su cerebro necesita nutrientes para tener un óptimo rendimiento. Está demostrado que el desayuno econtribuye a que tengamos una mayor capacidad de aprendizaje, concentración, memoria y creatividad. Para los niños, un desayuno equilibrado y saludable debe contener un lácteo (leche, queso, yogur), fruta (fresca o zumo natural) e hidratos de carbono (cereales, pan, tostadas, galletas), con un poco de imaginación podemos crear desayunos muy interesantes.
  • Para la hora del recreo lo ideal es optar por alimentos que sean cómodos para llevar como fruta, frutos secos o un pequeño bocadillo.
  • A la hora de la comida es importante incluir una ración de hidratos de carbono (arroz, pasta, legumbres, patata, pan), una ración de proteína (carne, pescado, huevos, tofu) y acompañarlo siempre con una ración de verduras o ensalada. De postre, lo ideal es una pieza de fruta fresca o un yogur hasta un máximo de de 6-7 a la semana. Un día de fin de semana, podemos darles un capricho y optar por un postre lácteo, como por ejemplo unas natillas.
  • La merienda será parecida al tentempié de media mañana a base de fruta, lácteos o un bocadillo.
  • Para la cena, lo mejor es utilizar alimentos ligeros y de fácil digestión como verduras. Podemos prepararlas en forma de cremas, purés, acompañándolas de arroz o pasta, más una porción pescado. Como postre, fruta. Una cena ligera ayuda a conciliar el sueño y favorece un descanso reparador.

Como en vacaciones tendemos a comer más fritos, rebozados y salsas, ahora debemos dar descanso al sistema digestivo optando por cocciones más sanas y ligeras como hervidos, vapor, horno o plancha.

Para aquellas personas inapetentes, tanto adultas como niños, podemos acompañar la alimentación con algún complemento que estimule el apetito. En esta época lo ideal es la jalea real que actúa como tónico natural, estimulando una sensación de hambre muy agradable y proporcionando energía reconstituyente que ayuda a optimizar las funciones orgánicas. 

¡Feliz vuelta!

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