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Este verano, alimenta tu piel

Por Laura Pire, 16 de julio de 2014

Blog Nutrición

La piel es el órgano más grande de nuestro organismo y, además de actuar como barrera defensiva con las agresiones que nos vienen del exterior, también es el espejo que refleja lo que pasa en nuestro interior. Deja en evidencia tanto nuestro estado emocional como nuestra salud física. Un buen color, además, independientemente del bronceado, dice mucho de nuestra nutrición.

Durante todo el año nuestra piel está expuesta a diversas agresiones tanto externas (factores ambientales, cambios bruscos de temperatura debidos a calefacciones o aires acondicionados, cloro de las piscinas) como internas (alimentación, estrés, horas de sueño, tabaco, alcohol). En verano estas agresiones aumentan porque nos exponemos más horas al sol al estar al aire libre o dándole al bronce. Esto provoca lo que denominamos fotoenvejecimiento que acelera la degeneración celular natural por destrucción de las fibras de colágeno y por eso aparecen síntomas como sequedad, erupciones o enrojecimiento. La piel reacciona y se queja.

Para evitar todo esto es imprescindible cuidar la alimentación. La cesta de la compra en este caso tiene que contener todos aquellos alimentos ricos en vitaminas, minerales y aminoácidos que necesitamos para compensar los efectos de la fogata interna que sea crea tomando el sol. Imaginaros quemando un papel en un cenicero. Suelta humo con vapor de agua y cenizas, ¿verdad?, pues en nuestro organismo se produce una reacción bastante similar. Todas esas cenizas son lo que llamamos radicales libres. Porquería metabólica ociosa que se dedica a unirse y a estropear nuestros sistemas de eliminación y neutralización de oxidantes. Para ello existen los famosos antioxidantes.

Os recomiendo empezar la terapia de choque con una buena dosis de frutas como los cítricos, y vegetales como el pimiento, que nos aportan grandes cantidades de vitamina C. Otras frutas y verduras también muy ricas en antioxidantes son la acerola, la guayaba, la grosella negra, el perejil, el apio y las espinacas. Con ellas podemos preparar zumos o licuados que ahora en verano nos vienen muy bien porque además nos van a refrescar e hidratar. También podemos preparar ensaladas con zanahoria y tomate que son ricos en beta carotenos, e incluir en la dieta los frutos secos y los pescados que nos aportan ácidos grasos omega3. Esta mezcla es genial.

Y no nos olvidemos de la súper-hidratación. Nuestro organismo pierde agua todos los días a través de la orina y las heces pero también con la respiración y el sudor de la piel. Al deshidratarnos, el colágeno y la elastina que son dos de las fibras del tejido epitelial, van perdiendo elasticidad y tersura con el tiempo.

Vamos a llenar de líquido estas estructuras con esos míticos dos litros de agua al día, que pueden tomarse en forma de zumos naturales, granizados, horchata, o infusiones frías como la de té verde que además contienen polifenoles con potente efecto antioxidante.

La idea no es ser jóvenes para siempre pero si podemos cuidar mejor nuestra piel para dar la mejor cara. Saber cuidarse también es cultura. Cultura de salud

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