< volver

Hoy conoceremos los productos para adelgazar. ¿Para qué sirven?

Por Laura Pire, 24 de enero de 2012

En cuanto se acerca el verano a todos nos apetece decidirnos a que este año sea en el que por fin estemos como deseamos. En forma, ligeros, a gusto en nuestra ropa y con ganas de estar muy bien alimentados. El tiempo pasa tan deprisa que enseguida se nos echa mayo encima y muchas personas buscan ayuda urgente en productos dietéticos que prometen acelerar el proceso de adelgazamiento o lo que es peor, sustituir nuestra fuerza de voluntad por unos bebedizos que lo harán todo por nosotros. Existen varios tipos. Los que sustituyen comidas, los que aceleran el metabolismo, los que ayudan a orinar más, los que engañan al hambre, los que reducen la absorción de grasa, etc.

Vamos a ver en que consisten algunos de ellos, para tener criterio y decidir si los necesitamos o no:

- Los sustitutos de comidas intentan aportar todos los nutrientes necesarios sin el contenido calórico de los alimentos. Son barritas o batidos y se toman acompañados de líquido. Para una persona sana que necesite deshacerse de tres o cuatro kilos puede ser aceptable. Para perder más peso no es una buena solución.

- Productos que aceleran el metabolismo suavemente. Ya no es como hace años, cuando se utilizaban anfetaminas y hormona tiroidea para adelgazar. Las personas que tomaban estos medicamentos tuvieron muchos problemas de salud. Está prohibido utilizarlos y cualquier sospecha es perseguida por la ley. Los productos a los que me refiero con que aceleran el metabolismo tienen que ver con la cafeína, la teína, elementos estimulantes que nos hacen consumir más calorías. Su pegas. Debilitan la musculatura de determinadas personas. Hacen adelgazar el musculo más que la grasa. Ponen nervioso e irritan el estomago. Al que le sienten bien, no notará nada especial pero seguro habréis oído que a tal o cual persona con unas ampollas de te verde le dieron taquicardias y fue al hospital. Cuando estos productos llevan algún ingrediente para orinar más, las personas que no saben que tienen algún problema de riñón, pueden descubrirlo de mala manera. La debilidad es un síntoma.

- Los que reducen la absorción de grasa a nivel intestinal. Son los más populares. Su publicidad reza algo como “lo que pierdas con tu dieta y un kilo más”. Esto significa que cuando no absorbemos toda la grasa que comemos en la comida y se pierde por las heces, adelgazamos más deprisa. Cierto. Pero si las pastillas se toman y no se corrige la dieta, esa grasa sale por el intestino provocando diarreas y se pueden perder nutrientes que se van al WC demasiado rápido como para que al intestino le de tiempo a absorberlos.

- Los productos que engañan la sensación de hambre. Suelen ser fibras que se hinchan con agua y producen un efecto saciante. Son bastante inofensivas, sobretodo cuando estas fibras están compuestas por algas tipo agar-agar, espirulina, etc, que además aportan nutrientes muy positivos como calcio o hierro. La pega que pueden tener es que las que nos son algas, puede dar muchos gases. También, la costumbre de querer tener siempre el estómago lleno de lo que sea para no pasar hambre, no educa a convivir con naturalidad con el vacío de estómago habitual que todos debemos tener antes de que aparezca el hambre. En tres días organizando bien las tomas, se educa el hambre. Pero esto hay que aprenderlo de la mano de un nutricionista.

Comentarios (0)

 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados (*)