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La ansiedad por la comida. ¿Cuándo hay que buscar ayuda?

Por Laura Pire, 16 de diciembre de 2011

La ansiedad por la comidaEs un comentario muy habitual en la consulta: “esta semana no he podido hacer bien las cosas porque he estado muy nervioso/a por cuestiones de trabajo”. Y, ¿qué tienen que ver los nervios con comer más? Es la pregunta que las personas que no tienen ansiedad por la comida se plantean al escuchar una disculpa como esta. A las personas que padecen esta ansiedad, les parece normal. Por eso es bueno hablar de ello y saber cuando el picoteo o el hambre constante son un problema a tratar.

En primer lugar, el hambre de dulce suele enmascarar un problema de malnutrición de base. Cuando una persona ha estado haciendo una dieta mal planteada, sin hidratos de carbono, después de engordar por causa de la ansiedad, suele tener una pauta alimenticio muy viciada. Por ejemplo: si se ha comido dos o tres donuts para merendar en plan ansioso, es muy normal intentar compensar el comportamiento con un cena escasísima, mal organizada o simplemente no cenar. Esto a la larga malnutre de tal modo que es normal tener un hambre loca por dulce. El cuerpo no es capaz de pedir en forma de antojo alimentos ideales para nuestra nutrición. Le es más fácil dar hambre del alimento energético más básico que es el azúcar.

Otro comportamiento habitual es el de confiar plenamente en lo que el cuerpo nos pide como si realmente lo necesitara: como me pide el cuerpo chocolate, debe ser que lo necesito. Pues no. Solo pide azúcar para seguir tirandillo con energía de poca calidad.  Si cambiamos la alimentación y mejoramos el nivel de nutrición, la ansiedad baja mucho. Se puede llegar a corregir,  aprendiendo nuevos hábitos y manejando el vicio de hambre constante por alimentos que creíamos que se necesitaban.

Otro problema que también debemos señalar es de la educación nutricional en la familia. Las personas que “confiesan” que se levantan de noche a comer, ya han visto esta conducta en su casa en sus padres o hermanos con problemas de ansiedad. Lo más habitual en estos casos es que les parezca normal aunque molesto, tener que levantarse por hambre de noche. Hay que aprender que de noche no se come aunque sus familiares lo hagan. No hay excusa.

El aburrimiento también hace de las suyas. En muchas casas, los momentos de reunión en el sofá, de charla familiar o de aburrimiento familiar, vienen acompañados de frutos secos, un cafetito con galletas…

Los estudiantes con ansiedad por la comida también echan la culpa al aburrimiento para disculpar el pasar la tarde picando tonterías supercalóricas.

Siempre hay una excusa para comer y este es el principal problema. Que en las distintas épocas de la vida van a darse situaciones que disculpen la ansiedad y esta no se llega a tratar. Estudios, nervios por el trabajo, aburrimiento en casa con bebes, aburrimiento por causas varias, por estar solo, por estar acompañado, porque llueve y nos salimos, porque si salimos, etc.

Si aún mejorando la dieta, la ansiedad sigue gobernándonos, es importante acudir a un buen psicólogo que ayude a desenmascarar las pautas de conducta alimenticia incorrectas, aprendidas de la forma que sea, para buscar el origen de este problema que quita tanta calidad de vida y hace pensar constantemente en que estamos haciendo algo mal.

Comentarios (3)

 

Por María, 16 de diciembre de 2011

Lo cierto es que yo no pongo a la ansiedad de excusa. Yo disfruto comiendo. Me encanta comer y no necesito tener hambre para hacerlo. Pero tampoco lo hago por ansiedad. Lo hago por placer. Lo que supongo que será más difícil de cambiar porque no hay que trabajar sobre ningún problema oculto. Está bien claro: me gusta paladear la comida y muchas veces me da incluso pena no tener hambre para seguir comiendo. Es como dar un paseo... no lo hago porque me lo pida el cuerpo sino por el disfrute de pasear. Sin más.

 

Por Fran, 17 de diciembre de 2011

Yo he tenido esa hambre de dulce muchas veces, eso que yo llamo "El gran hambre", cuando de repente tienes una avidez por el dulce tremenda acompañada de debilidad y comes un monton de lo que tenga grasa y azucar. Yo ya me imaginaba que eso bueno no podia ser, y yo tenia una sensacion de dependencia, de autentico "mono" como un adicto total

 

Por Gustavo Rojas, 14 de junio de 2012

Por que cuando tengo hambre me da mucha ansiedad, me tiemblan las manos y me falta el aire. Por favor ayudenme.

 

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