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La importancia de plantear un menú semanal

Por Laura Pire, 18 de enero de 2013

La clave de una vida organizada tiene mucho que ver con unos menús planificados con antelación. Esto puede ser algo tan sencillo como que todos los habitantes de una casa se reúnan un ratito a la semana para escoger el menú y resolver con esto, el reparto de cocina y compra.

Es curioso como la organización en la compra y la gestión de los menús lleva a muchas personas a poder despreocuparse del tema alimenticio. Pero mirad que paradoja: si no organizamos la cocina, la compra o los menús por no perder tiempo en ello, tendremos que pensar muchísimas veces durante la semana en qué vamos a comer y si es correcto o no. Esto no produce salud mental.

En la alimentación hay que pensar el tiempo justo. Si pensamos demasiadas veces en ello y las comidas nos rondan todo el día, por ejemplo “qué pondré para comer o no tengo esto o aquello”, es que algo está fallando. En la planificación está el secreto. Seguramente conocéis la palabra coaching, pues una de sus claves es la de ayudarnos a resolver los temas que nos quitan energía por pensar demasiado en ellos sin hacerles frente. Planificar nuestra alimentación dejará nuestra cabeza libre para poder dedicar nuestro pensamiento cotidiano a las cosas que realmente nos gustan y nos hacen felices.

Para crear un menú correcto, es suficiente con preparar un listado de comidas y cenas para 6 días de la semana. El séptimo día, vamos a dejarlo para improvisar por placer en el fin de semana.

Nos dejamos de primeros y segundos. Un plato único completo puede ser suficiente y hace mucho más sencilla la compra. Como siempre os cuento, lo ideal es que haya tres partes bien diferenciadas en vuestro plato y que no deben faltar:

  • Una parte vegetal bien abundante
  • Una porción de proteína animal o vegetal
  • Una parte energética a base de alimentos procedentes de cereales, patatas, legumbres y frutos secos.

Aquí van unos ejemplos de platos únicos muy comunes.

  • Lentejas estofadas con verduras y jamón.
  • Plato de paella de pollo con una guarnición vegetal caliente, como una crema de verduras de primero o una ensalada.
  • Plato combinado de pescado con brécol y patata asada, cocida o frita.
  • Pasta con salsa de tomate tipo pisto con verduras variadas y carne picada.

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