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Las fresas: medicina natural de temporada

Por Laura Pire, 5 de septiembre de 2014

fresas alimerka

Hoy vamos a recordar el manjar más chic de todas las frutas: la Fragaria vesca L. conocida popularmente como fresa. Además de ser súper sabrosa y aromática, es un alimento que aporta muchísimos beneficios para la salud.

Las fresas son ricas en nutrientes antioxidantes como la vitamina C, vitamina E y flavonoides que retrasan el envejecimiento de la piel y combaten los efectos negativos de los radicales libres. En 100 gramos de fresas, también encontramos unos 60 mg de vitamina C, casi la cantidad diaria recomendada para esta vitamina. Refuerza tu resistencia a la infecciones, mejora la cicatrización de la piel así y la formación de hueso, entre otras funciones.

Contienen polifenoles que protegen las arterias y colaboran en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Aportan lecitina y pectinas que contribuyen a reducir el colesterol y prevenir el endurecimiento de las venas y arterias.

Por su gran contenido en potasio, favorecen la eliminación de líquidos y por eso son muy recomendables en caso de hipertensión, enfermedades reumáticas, retención de líquidos, sobrepeso y en dietas depurativas.

Contienen diversas sustancias con actividad antiinflamatoria como ácido salicílico, quercetina, magnesio, o cobre. El ácido salicílico concretamente tiene también un gran poder anticoagulante, por eso están muy indicadas en las dietas de prevención de infartos, anginas de pecho o cualquiera de las patologías graves que precisan fluidificar la sangre.

En los tratados de medicina natural antigua, con las hojas de la fresa se preparan infusiones para tratar la inflamación intestinal y las aftas que salen en la boca. La cocción de las raíces se emplea para tratar la artritis.

En 2011, un estudio realizado por la Universidad estatal de Ohio en Estados Unidos, afirmó que comer fresas ayuda a prevenir el cáncer de esófago. Ese mismo año, la revista Food Chemistry publicó otro estudio realizado conjuntamente por las Universidades de Granada y de la Marche (Italia) donde se concluía que las fresas mejoran la capacidad antioxidante de la sangre.

La fresa da mucho juego en la cocina y ofrece muchas posibilidades a la hora de incorporarla en las recetas. Como postre, añadidas a las ensaladas, con vinagreta, en la merienda o como tentempié a media mañana, solas, en macedonia, con zumo de naranja o con yogur. Los más golosos pueden acompañarlas con helado o nata pero sin pasarse.

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