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Los niños, la alimentación y el verano

Por Laura Pire, 8 de agosto de 2014

niños alimentación verano

En estos últimos días, las preguntas sobre las típicas dudas veraniegas, se suceden. Desde la manida bañarse si, bañarse no durante la digestión, hasta los helados y las bebidas, cuales y por qué. Os lo voy a resumir para nos quedemos con lo más importante. Los niños, la alimentación de verano y las vacaciones. ¿Qué cosas nos importan?

La rutina de invierno. ¿Abandonarla en verano?

Una de las claves del mantenimiento de la salud en verano, es la rutina. Esta puede sonar aburridísima pero si la convertimos en un ritual de salud casi imperceptible, conseguiremos un metabolismo flexible a los cambios, que garantiza una salud de hierro con vitalidad y energía suficiente para dar el estirón de verano. Desayunar nada más levantarse, conseguir unas tres horas de espacio libre de alimento pero rico en liquido entre comidas, es una plantilla de alimentación muy interesante para hacer que el aparato digestivo funcione estupendamente.

Algo de improvisación también es positivo, pero cuanto más sujetos a la rutina hayamos estado, más fácilmente entenderemos el lenguaje del cuerpo a la hora de pedirnos alimentos más sanos. Si hemos dado a los niños para merendar una pieza de fruta durante el curso, más fácil será que les apetezca cuando tienen hambre. Si no lo hemos hecho así, rara vez les apetecerán alimentos frescos y saludables.

¿Más ejercicio debe ser sinónimo de comer más?

La actividad física si que justifica una mayor ingesta en las tomas o el uso de alimentos más energéticos, pero solo si hay más tiempo dedicado al deporte. El aburrimiento nunca debe paliarse con comida. Es muy importante transmitir esto a los niños y mucho más a sus padres. Vamos a regalar juguetes que inciten el movimiento o el deporte al aire libre. Pelotas o bicicletas están muy bien cuando gusta el ejercicio. Para los niños menos activos, que tampoco todos tienen que ser atletas, podemos por supuesto regalar libros o juegos de mesa, pero nunca comida, por favor. La comida no es un regalo.

Cuando hay una mayor necesidad de nutrientes, también hay más hambre pero solo ampliaremos el volumen de comidas a sus horas, no fomentando el picoteo, ni dándoles a los niños licencia para alimentarse según su criterio, ni inventándose tentempiés a cualquier hora. Hay que ayudar al niño a sentir un hambre normal hasta llegar a la siguiente toma sin querer resolverla inmediatamente. Es una pequeña disciplina muy útil para la edad adulta que debe dirigirla un adulto. ¿Hay que hacer que los niños pasen hambre? No, pero si hacerles ver que el hambre se evita comiendo en adecuada cantidad a sus horas y sin distracciones.

Beber agua muy fría después del ejercicio crea problemas… ¿Es mito o realidad?

Beber agua muy fría en grandes cantidades no es una pauta correcta para hidratarse cuando se hace ejercicio. Tanto el frio como el calor intenso en forma de agua o alimento irritan el estomago ya sea después de hacer deporte como en cualquier momento. La consecuencia más común puede ser una ligera gastritis con dispepsia y distensión abdominal. Si sucede en la piscina o haciendo alguna actividad que requiere de nuestra atención, cuidado. Para evitarlo, beber a sorbos agua ligeramente fría durante el ejercicio, evitando raciones mayores de medio vaso de cada vez. Poner alcance de los niños solo agua ya a una temperatura adecuada para tomar.

¿Qué tipo de helados son los mejores?

Sin duda, los mejores helados son los hechos en casa con leche desnatada y fruta natural. De este modo también podemos controlar el contenido el azucares. Cuando esto no es posible, los helados de hielo a base de zumos están muy bien, seguidos de los de crema de toda la vida cuando son de maestro heladero y por ultimo pondremos los flashes y los helado con grasas vegetales sin determinar como ultima opción y muy de vez en cuando. El helado puede ser una correcta merienda para niños durante el verano. Está bien variar de marcas, sabores y texturas. No solo educan el gusto de los niños sino que nos garantizan fuentes nutricionales más variadas.

Verduras para el verano…


Cuando las verduras no gustan o cuesta mucho llegar a alcanzar una cantidad compatible con una ración suficiente, debemos acudir a las cremas de verduras y las salsas de tomate llenas de vegetales tamizados. Hay que conseguir una mezcla de vegetales en crema o puré que guste lo suficiente como para que puede ser un entrante en todas las comidas. El gazpacho por ejemplo no es adecuado. Es un sabor entre salado y amargo, mucho más compatible con paladares adultos. No nos empeñemos en que lo tomen si no les gusta y menos en creer que es lo mismo que un puré de verduras con ese toque dulzón que entra tan bien.

Cuando los niños creen que el auténtico sabor de la salsa de tomate es la de bote, tenemos trabajo por hacer. Es bueno acostumbrar a los niños a sabores diferentes: La salsa de tomate que hace mamá, la que hace la abuela…

La fruta no debe sustituir a la verdura. Tienen muchas diferencias y la más importante es la presencia de azúcares que en muchas ocasiones es excesiva.

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