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Membrillo para pasar el otoño

Por Laura Pire, 30 de septiembre de 2014

Membrillo para pasar el otoño

 El verano toca a su fin y poco a poco, los colores y olores del verano, dejan paso a todo el paisaje otoñal. Entre la gran variedad de frutas que se nos ofrecen en esta época, nos centraremos en el membrillo. Es una fruta preciosa, adorada por los pintores para los bodegones (véase Antonio López). De piel aterciopelada e intenso aroma, por su sabor ácido y astringente difícilmente podemos consumirla cruda, por eso normalmente la cocinamos como dulce de membrillo, que tanto nos gusta en Asturias. Con un buen manchego, guau….

El membrillo es el fruto del membrillero (Cydonia oblonga), un árbol que proviene de la región de Cydonia en la isla de Creta. En la Grecia antigua este fruto era símbolo de amor y fecundidad. Formaba parte de las ofrendas a Afrodita, la diosa del amor. La medicina tradicional china valora mucho esta fruta a la que le atribuye propiedades fluidificantes, diuréticas y protectoras de las mucosas, perfectas para los catarros y todos los procesos donde el molesto moco esté implicado.

A la hora de escogerlos…


Los que tienen la piel amarilla están en su punto. Si la piel es verde quiere decir que aún no han madurado, aunque si los dejamos unos días a temperatura ambiente madurarán muy rápido. Si la piel tiene manchas, es que están muy maduros y hay que cocinarlos enseguida para que no se estropeen.
El membrillo no tiene un gran contenido en vitaminas C y B en crudo, y además, durante el proceso de cocción, lo poco que tiene se va perdiendo. Pero si podemos destacar su provitamina A en forma de carotenos, su contenido en fibra soluble (pectinas y mucílagos), sus taninos y el ácido málico.
En cuanto a minerales, destaca su contenido en calcio, magnesio y sobre todo en potasio, unos 200mg por 100g.

Sus múltiples usos en dietoterapia…

  • Por su contenido en mucílagos, tiene un efecto calmante sobre las mucosas del intestino en caso de diarrea. La pectina ayuda a regular el tránsito intestinal.
  • Los taninos ejercen un efecto astringente que junto con la pectina ayudan a reducir el pH ácido del estómago y contribuyen a mejorar los síntomas de algunas enfermedades digestivas como gastritis o úlcera gastroduodenal. ¡¡Súper interesante!!
  • Su aporte en ácido málico influye beneficiosamente tonificando la mucosa de las paredes del intestino.
  • La riqueza en potasio lo convierte en un alimento con efecto diurético suave, por lo que pueden tomarlo las personas hipertensas.
  • El membrillo tiene muy pocas calorías y es muy pobre en glúcidos, pero cuando se cocina se le suelen añadir cantidades considerables de azúcar. Una opción para que no sea tan calórico es prepararlo en el horno y añadirle algún edulcorante libre de calorías como la stevia, que tiene un sabor muy parecido al azúcar común.

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