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Normas básicas para comer fuera de casa y que sea saludable

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 5 de junio de 2017

Normas básicas para comer fuera de casa y que sea saludable

 

¿Ya tienes planes para este verano? Seguro que sí y que alguno de ellos, incluye comer fuera de casa. Y es que, ¡nos encanta comer fuera de casa! Es la excusa perfecta para disfrutar de los amigos, del buen tiempo y desconectar. Y hacerlo no tiene nada de malo, ¡todo lo contrario! Nos permite relacionarnos, expresarnos y disfrutar probando platos nuevos o poco habituales. Y puede resultar tan saludable como si lo hicieses en tu propia casa. Solo debes tener en cuenta una serie de normas básicas para conseguirlo. ¿Quieres conocerlas? ¡Te lo contamos en La Cocina de Alimerka!

 

Primera norma, ¡sigue un patrón saludable!

Si el resto del año cuidas tu alimentación, ¿por qué no seguir haciéndolo en verano? Y con más motivo, si vas a comer con mayor frecuencia fuera de casa. Elige alimentos bajos en grasa, con muchos vegetales y elaborados de manera sencilla. Y de guarnición, prefiere opciones como patatas al vapor o ensaladas.

Segunda norma, ¡No hace falta que te lo comas todo!

Aunque tengas muy interiorizada la frase “de aquí no te levantas hasta que te lo acabes”. Esta no es aplicable cuando comemos fuera de casa. ¡Piénsalo por un momento! Nunca has pedido un pescado ¿y te sirven una rodaja que, como poco, os comeríais entre dos? Esta situación seguramente a todos nos ha pasado. Y es que las raciones fuera de casa, suelen ser mayores de las que comemos habitualmente. La realidad es que no necesitamos tanta cantidad de comida. Y no es obligatorio comérsela toda. De hecho, algunos restaurantes ya ofrecen la opción de llevarse a casa lo que no nos hayamos comido. ¡Una buena forma de evitar el desperdicio alimentario y ahorrarnos cocinar!

Tercera norma, ¡cuidado con lo que bebes!

Una cerveza, unas copas de vino o un par de refrescos, parecen no hacerle daño a nadie. Pero, cuando esta ingesta se repite a lo largo del tiempo, puede traducirse en una ingesta excesiva de calorías. ¿El resultado? Unos kilitos de más, propios de los excesos del verano. Y es que las bebidas y su aporte energético, pueden pasar desapercibidas de nuestra dieta, por eso es necesario ejercer un control sobre ellas para que ponerse a dieta, no se convierta en una obligación al final del verano. En este post te contamos cómo vigilar su aporte.

Cuarta norma, ¡elige postres ligeros!

No te dejes llevar por lo que puedan ver tus ojos. Seguro que hay una opción de postre de delicioso y saludable. Un sorbete, una macedonia de frutas o un flan, pueden ser postres igualmente deliciosos y con muchas menos calorías.

Siempre es un buen momento para cuidarse y disfrutar. ¿Por qué no también en verano?

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