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Nueva clasificación nutricional: el color

Por Laura Pire, 5 de diciembre de 2013

Nueva clasificación nutricional: el color

Ya sabemos que el colorido de un plato es el mejor reclamo para estimular el apetito. Los ojos son la primera entrada del alimento en nuestro cerebro y normalmente, son los que deciden si un plato nos apetece o no. Otra cosa es que nos lleven a probar una suculenta cena a oscuras de esas que se llevan en los restaurantes modernos en los que se come sin ver…

Hoy vamos a mirar con especial interés el color de los vegetales porque hay una novedad en lo que a educación nutricional se refiere. Es muy interesante. El gobierno americano a través de su ministerio de agricultura, ha diseñado una nueva forma de reunir en grupos las distintas verduras, por la similitud que exista entre ellas tanto en composición como en color. Como el color del alimento es indicativo de los nutrientes que lo componen, esta es una forma muy sencilla de agruparlos para recordar sus propiedades.

Según esta pirámide nutricional, los vegetales en cuatro grupos cromáticos: verde, rojo-anaranjado, morado-azulado y blanco. Cada uno se asocia a un grupo de sustancias con interés relevante para la salud.

Vegetales verdes (para los músculos): Las verduras verdes como espinacas, brócoli, coles de Bruselas, lechugas, guisantes o judías son ricas en magnesio.

El magnesio participa en el proceso de relajación muscular, por lo que un déficit de consumo de este tipo de vegetales provoca una sensación de cansancio sin una causa aparente que lo justifique, tensión muscular y calambres.

Naranja-amarillo intenso (para la piel y la vista): Las zanahorias, la calabaza, el boniato, el mango y la papaya, también los cítricos (pomelo, naranja y mandarina), el melocotón y el albaricoque, contienen antioxidantes que nutren y protegen la piel.

Los carotenoides (betacaroteno, astaxantina, licopeno y retinol) son derivados de la vitamina A. Estos compuestos son potentes antioxidantes y poseen propiedades fotoprotectoras al contrarrestar las alteraciones inducidas por los rayos UVA, lo que reduce o minimiza la flacidez de la piel y las arrugas.

De color blanco (para prevenir el ictus): Las frutas de carne blanca como las peras y las manzanas, el plátano, hortalizas y verduras como ajos, puerros, cebollas, endibias, pepino, setas y coliflor se asocian a una mayor reducción del riesgo de accidente cerebrovascular o ictus. Las sustancias que tienen en común estas verduras son capaces de licuar la sangre y de limpiar las arterias de venas de depósitos de ateroesclerosis.

Rojo-morado (para la salud cardiaca): Cerezas, uvas, fresas, bayas (frambuesas, moras, arándanos...), sandía y hortalizas como la remolacha roja, la col lombarda, el pimiento rojo y el tomate contienen flavonoides, unos compuestos antioxidantes a los que se les atribuyen propiedades preventivas a la salud cardiaca y coronaria, como la mejora del perfil de riesgo cardiovascular, y protegen la piel contra las quemaduras solares y aumentan la defensa contra la luz ultravioleta.

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