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Postres llenos de energía y vitaminas para los más pequeños

Por Laura Pire, 20 de agosto de 2013

A veces parece que los platos que engordan mucho no pueden beneficiar a nadie, pero esto es un error. Los niños necesitan de todo, incluido el azúcar de las frutas y un poco de la grasa de alimentos muy consistentes como la nata o el queso. Por eso, cuando un niño es un mal comedor o solo un caprichoso inteligente, podemos darle nutrición camuflada en postres geniales. Veamos unos ejemplos, de nuestra bloguera Reyes.

Crema helada de yogurt y mango


El mango, por sus ingredientes cítricos, tiene la capacidad de estimular el apetito. Esta crema de yogurt puede ser una interesante media mañana, que sin llenar, haga llegar al niño con hambre a la comida.

Vasitos de platano y mascarpone


El queso Mascarpone aporta unas 425 calorías por cada 100 gramos. Entran unos 30 gramos en cada vasito, así que como veis no tenemos que preocuparnos. La calidad de las proteínas de este queso es estupenda para el crecimiento, como su contenido en calcio, que hace de este postre un kit perfecto para niños. El plátano y las natillas hacen el resto. Sabor, energía y suavidad en el paladar. El poquito de café soluble que hay que añadir a la receta, mejor que sea descafeinado si va a ser para niños.

Cheesecake con fresas

Una tarta de queso siempre es una alegría. Este postre aporta más calorías por la leche condensada, pero también más calcio. Este postre me gusta para los niños más menuditos y alargados, recién pegado un estirón. Las fresas aportan la fibra para compensar la astringencia de los lácteos.

Banana paninis

La merienda del verano a base de plátanos maduros y nutella, que gusta casi a todos los niños del mundo. Es una receta muy sencilla que proporciona mucha saciedad, fruta, pan de leche y un poco de gracia con el chocolate. Añade un zumo para suplementar la hidratación.

Torrijas de manzana


Los postres con manzana son especialmente suaves para el estómago y resultan más ligeros a la digestión porque llenan menos. El caso de las torrijas es que pueden ser casi un alimento completo porque tienen leche, fruta y pan. Puedes llevar unas cuantas torrijas en un tupper para una excursión y dárselas a los niños después de un bocadillo o un trozo de empanada. Es una forma de añadir energía para continuar con la caminata, pero de una forma muy rica y nutritiva.

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