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Profundizando en la necesidad de los Omega 3

Por Laura Pire, 21 de agosto de 2014

omega 3

Desde que se descubrió la importancia que tienen los ácidos grasos omega-3 en el mantenimiento de la salud cardiovascular, ha aumentado el interés de la población por consumirlos y también el número de productos que están enriquecidos con ellos.

Pero estas grasas desarrollan otras funciones en el organismo como ayudar al desarrollo de la visión y el sistema nervioso. En los meses de embarazo, lactancia y también durante la infancia, contribuyen a la creación de los fosfolípidos que forman parte de las membranas celulares de los tejidos, los órganos y de la estructura de las neuronas.

En estos últimos años, la comunidad científica ha reconocido la importancia vital, del ácido graso DHA (docosahexaenoico), de la familia de los omega-3, y su influencia en la estructura y función del cerebro, la retina y sistema inmunológico de los niños. El DHA se encuentra en gran cantidad en la corteza del cerebro, en lo que se conoce como “materia gris” y es vital para las células nerviosas porque les da más elasticidad y de esta manera pueden realizar mejor sus funciones. Por otro lado, la retina también contiene DHA que contribuye al óptimo desarrollo de la visión y mejora la agudeza visual de los niños.

Como nuestro organismo no es capaz de fabricarlos, debemos aportarlos mediante los alimentos. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) recomienda durante la infancia (a partir de los 2 años) una ingesta diaria de 250mg de ácidos grasos omega-3. Los alimentos más ricos en omega-3 son el pescado, tanto blanco como azul y el marisco, las semillas y el aceite de lino, las semillas de calabaza, las algas y los frutos secos, principalmente las nueces.

Al mismo tiempo, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria) recomienda que los niños menores de 3 años y hasta los 12 años, eviten el consumo de pescados azules grandes como pez espada, tiburón o atún rojo, y no coman más de 50g. a la semana para evitar superar la ingesta máxima tolerable de mercurio. Para los niños es mejor optar por pescados azules más pequeños y menos contaminados como las sardinas y los boquerones.

Si a vuestros hijos no les gusta demasiado el pescado y por mucho que insistís no conseguís que lo coman, podéis darles suplementos con omega-3 principalmente a base de aceite de pescado, para evitar que hagan carencias. También se puede recurrir a alimentos enriquecidos como por ejemplo la leche, los huevos o las aceitunas. Por otro lado, si se trata de un niño con alergia al pescado los suplementos tendrán que ser de origen vegetal como el aceite de lino o el omega-3 procedente de las algas.

Recordad que es necesario consumir ácidos grasos omega-3 todos los días para garantizar un correcto metabolismo de las grasas. No lo olvidemos. Desde una lata de atún, una de sardinillas, hasta el mejor trozo de salmón, todo vale.

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