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Propiedades de la faba asturiana

Por Laura Pire, 19 de febrero de 2013

La faba asturiana, amigos. Qué os voy a contar yo sobre esto que no sepáis. Pues cosas de nutrición, que la pobre está muy vilipendiada, por crear un supuesto plato flatulento, graso y fuertísimo. No es para tanto ya que tiene un gran interés nutricional.

Y pensar que antes de traerlas de America, las usaban para alimentar al ganado…¡qué desperdicio!. Poco a poco se fueron haciendo un hueco en la gastronomía europea, y concretamente en Asturias, se hicieron las dueñas y señoras de nuestros tópicos.

A nivel de micronutrientes, la faba asturiana es una estupenda fuente de elementos interesantes:

- Calcio, magnesio y fósforo para una buena salud ósea, un crecimiento armonioso en niños o una sólida estructura en la vejez. Cada 100 gramos obtenemos 143 mg de calcio, 408 mg de fósforo y 141 mg de magnesio.

- Hierro (8,3mg por cada 100 gr de fabas) es ideal para prevenir y tratar la anemia.

- Selenio (3,3 mg), cinc (2,9 mg) y fitoesteroles, tiene propiedades antioxidantes, antienvejecimiento y es un buen controlador del colesterol.

Una de las cualidades más importantes de la faba asturiana es su riqueza en fibra (25 gr por cada 100 gr), que le aporta propiedades cardiosaludables por una razón muy interesante: la fibra. Ésta al favorecer el tránsito intestinal impide que el colesterol se absorba en su totalidad por esto llega menos cantidad a nuestras venas y es más saludable. También, esta alta cantidad de fibra tiene propiedades anticancerígenas y  protectoras del intestino grueso ya que ayuda a eliminar sustancias tóxicas y metales pesados.

Comparando una legumbre seca como es la faba, con una verdura como la judía verde, podemos darnos cuenta de la potencia nutricional de las legumbres.

  • La faba tiene seis veces más proteínas (hasta 24 gr de proteínas por cada 100 de faba).
  • Aporta 333 Kcal cada 100 gramos de faba frente a 31Kcal por 100 gramos de judías verdes. Esto hace que las legumbres sean un alimento muy energético y nutritivo, perfecto para los menús invernales o épocas de mucho desgaste físico.

Los gases que se producen con la fabada se combaten tomando como postre una sencilla infusión de anís e hinojo mezclados a partes iguales.

¿Habéis oído eso de que a las lentejas les va bien el arroz para hacerlas completas a nivel de aminoácidos? Pues a la fabada le falta el aminoácido metionina pero no la lisina. A los cereales al contrario, les sobra metionina pero les falta lisina. Por esto, consejo para vegetarianos; si añadimos un trozo de pan de cereales variados al comer un plato de fabas, obtendremos ese equilibrio de aminoácidos tan deseado.

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