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¿Puede prevenir el asma una dieta baja en calorías?

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 6 de marzo de 2019

Alimerka

 

¿Y si tu patrón de alimentación influyera en la frecuencia de tus crisis de asma? Según diversos estudios, la obesidad o el sobrepeso son un factor clave en el desarrollo de las alteraciones pulmonares y por tanto, aumentan la posibilidad de padecer esta dolencia y de sufrir sus síntomas con más intensidad. Aunque la alimentación en sí misma no puede curar enfermedades, sí que puede ser útil para mejorar nuestra salud. Por ello, llevar una dieta rica en determinados nutrientes y controlar la ingesta total de calorías diarias puede ofrecer algunas ventajas para combatir esta patología respiratoria. Si tienes asma, no dudes en seguir leyendo. 

Obesidad y asma

La obesidad incrementa la probabilidad de padecer asma en adultos. Pese su relación no está del todo clara, todos los datos apuntan a la inflamación crónica que la obesidad supone para el organismo, sobre el sistema inmunitario, incluido el sistema respiratorio. De hecho, tanto es así que la obesidad puede desencadenar asma es personas susceptibles. ¿Cómo mejorar? Según las investigaciones una dieta ajustada en calorías y algunos nutrientes como los antioxidantes, carotenos o vitaminas del grupo B (como la vitamina B1 o B6) pueden tener un efecto positivo sobre el sistema inmune, reducir los síntomas de asma y mejorar la función pulmonar. 

Dieta saludable, el mejor tratamiento para el asma

Según los expertos, perder peso es la mejor forma que las personas que sufren obesidad tienen para combatir el asma.  La reducción de grasa mejora la función pulmonar, hace que los síntomas se reduzca y por ello, el uso de medicamentos antiasmáticos se reduce (ten en cuenta que el mismo sobrepeso altera la respuesta al tratamiento farmacológico. ¿Algunos consejos?

  • Prioriza el consumo de alimentos vegetales: intenta ingerir dos raciones de verduras y hortalizas al día, y procura que una de ellas sea en su forma cruda. Puedes probar con esta tortilla de verduras al horno o esta ensalada Nicoise.
  • Acuérdate de tomar, al menos, 3 frutas al día. Si que una de ellas es un cítrico entero, ¡mejor que mejor! 
  • Incluye una ración de pescado azul a la semana. Es rico en ácidos grasos insaturados y omega-3 (una grasa con una potente acción antiinflamatoria). Si no distingues bien entre pescado blanco y azul, en esta entrada te enseñamos a diferenciarlos.
  • ¡Saca partido a las legumbres! Son fuente de fibra, vitaminas del grupo B y sustancias antioxidantes. ¡Y a los frutos secos! Son ricos en vitamina E y grasas insaturadas, además de contar con acción antioxidante y antiinflamatoria.
  • Limita la ingesta de grasas saturadas y sal. Reduce al máximo aquellos alimentos que solo aportan calorías y muy pocos nutrientes como refrescos, bollería o ultraprocesados.

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