< volver

Siete problemas frecuentes en la alimentación de nuestros hijos

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 4 de enero de 2016

Siete problemas frecuentes en la alimentación de nuestros hijos


Quienes tienen niños saben lo difícil que puede ser en algunas ocasiones inculcarles unos hábitos alimentarios saludables. Aversiones alimentarias, distracciones o un exceso de atención pueden ser algunos de los motivos que hagan que la hora de las comidas resulten eternas o que acabemos por ofrecerles cualquier cosa, con tal de conseguir que coman. Para ayudarte con algunos de los problemas frecuentes en la alimentación de los niños, en la Cocina de Alimerka te damos algunos consejos. ¡Empezamos!

- No les preguntes que quieren comer. Esta práctica puede ser habitual con los pequeños para no tener problemas a la hora de comer. Pero preguntarles lo que quieren ayuda a que no prueben nuevos alimentos y sus hábitos alimentarios no sean los más adecuados. Para que se acostumbren a comer de todo y variado, ¡decide tú que es lo que se come!

- Evita sustituir la fruta. Algunos padres para conseguir que sus hijos tomen fruta, sustituyen esta por zumos envasados, que normalmente son bien aceptados por los menores. Pero realmente no ayudan a que los niños aprendan a conocer el sabor de las frutas frescas y su consumo habitual no es recomendable. Lo ideal, prepararles tu los zumos y vete dándoles a probar diferentes frutas y sabores.

- No te pases con los lácteos. Ya se sabe que tan malo es lo poco como lo mucho. Y es que algunos padres ofrecen un exceso de productos lácteos a sus hijos. Recuerda que las recomendaciones son de 2-3 raciones al día en niños y 3-4 en adolescentes,  en forma de leche, yogures o queso. Que consuman más cantidad no ofrece mayores beneficios e incluso puede llegar a desvirtuar el equilibrio de la dieta.

- Desayuno, ¿saludable? Es una de las comidas más importantes del día y por este motivo debe estar formado por un lácteo, una fruta y un cereal, que no siempre tiene por qué ser de desayuno o chocolateado. Varía sus desayunos y además de cereales ofréceles pan, galletas o incluso o un pequeño bocadillo. ¡Reserva los bollos y otros dulces para ocasiones especiales!

- Meriendas, no necesariamente blandas. Emplear pan de barra, frutas enteras o alimentos que necesitan un tiempo de masticación,  ayudan al desarrollo de los músculos fáciles y fortalezcan dientes y encías, por ello intenta ofrecerles alimentos que necesiten masticación. Algunos ejemplos son bocadillos de toda la vida o los frutos secos. 

- Comidas que nunca tienen fin. Obligar a los niños a comer todo lo que hay en el plato o presionarle para que coma, no son las mejores medidas para conseguir nuestro objetivo. Si no quiere más o decide no probarlo, ofréceselo en otra ocasión. Es mejor que pruebe los alimentos por su propia iniciativa, y no generar tensión y  aversiones alimentarias. 

- De postre, mejor una fruta. Reserva los lácteos para las colaciones y el desayuno.  Es la mejor forma de habituar a los menores a consumir fruta después de las comidas y lo adquieran como un hábito durante toda su vida.

¡Esperamos que los pongáis en práctica y os sirvan de ayuda!

Comentarios (0)

 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados (*)