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Síndrome premenstrual y ansiedad por dulces

Por Laura Pire, 23 de marzo de 2012

Hoy toca un tema candente, el síndrome premenstrual que trastorna los menús de las mujeres días antes de la visita del inquilino comunista, como lo llamaban algunos chicos en Navarra. Para referirnos a este tema, disponemos de eufemismos en todas las tallas y colores. El caso es que hay maneras de aliviar las molestias y la sensación de caos que provoca este síndrome tan popular. Analicemos primero los caprichos más típicos y si encajamos en ellos. ¡Soy normal! Dirán algunas. No quiero imaginar lo que sucede en las oficinas y despachos donde hay mujeres estresadas, esa semana antes de que a todas, les toque. Digo a todas, por lo caprichosa que es la evolución, que ha hecho que nos pongamos todas de acuerdo para sufrirla a la vez, cuando pasamos mucho tiempo juntas. Trajín constante de chocolatinas, gominolas y demás. Muy divertido también, ¿eh? no nos pongamos dramáticos.

Es normal notar hambre caprichosa por alimentos obviamente dulces, como el típico chocolate, Coca-Cola, gominolas, etc, pero también existe una aparente necesidad por alimentos que no son dulces en su sabor, pero que químicamente lo son. Estos es patatitas, galletitas, frutos secos, pan, etc. Lo que también entra en el cupo y parece pecado mortal, es que a muchas mujeres les apetece alcohol, café, vino, chupitos de cosas dulces, etc., y esto sí que desconcierta aún más por la sensación de desmelene alimenticio. No pasa nada. Es normal y primero, lo asumimos, y después lo controlamos con la dieta en la medida de lo posible.

Escuché a una neuróloga hablar sobre este tema y dijo una cosa muy interesante. Cuando hay tensión nerviosa acumulada, exámenes, estrés, el cerebro pide algo bueno, algo que le compense tanta sobreestimulacion de la zona que soporta la carga del estrés. Un tributo a la zona del placer que logre aliviar tanta tensión. Pues la respuesta más fácil es el dulce. En medicina oriental, los dulces relajan, son el yin, y la tensión carga el yan. Es una cuestión de equilibrio bastante sencilla.

¿Cómo podemos equilibrar el sistema sin darle a la gominola y la sidra? (curiosa mezcla). Sí, algo lograremos.

La artillería pesada que vamos a utilizar para combatir el descontrol consiste en lo siguiente:

  • Aumentar la ración de hidratos de carbono provenientes de harinas integrales. Arroz, pasta, pan, todo integral. De este modo, el nivel de “relajantes” de máxima calidad, estarán incluidos en la dieta.
  • Los saciantes pueden ser de gran ayuda. Existe uno muy interesante que se llama Hoodia Gordonii (lo de Gordoni suena a pitorreo, pero es absolutamente cierto). Este compuesto procede de un cáctus que utilizan las tribus para beber, pero que casualmente pasan horas y horas sin hambre. Se investigó y lo tenemos en las farmacias. El que se apunte a tomarlo, que consulte bien la posología en el envase y lo respete al cien por cien. No es malo en absoluto, pero ya conocemos la afición de algunos por sacar excesivo rendimiento de las ayudas químicas.
  • Durante los días que duren los síntomas, podemos incluir una copita de vino en la comida o en la cena.
  • El ejercicio es fundamental para lo que todos conocemos como “desfogar”. No hay ansiolítico mejor.
  • Media mañana y merienda son sagradas. Incluiremos alguna galleta integral siempre dentro de las tomas. No vale picar fuera de horas.

Comentarios (1)

 

Por citrapa, 2 de abril de 2012

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