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Tentempiés resultones: el queso y las conservas

Por Laura Pire, 24 de septiembre de 2013

Tentempiés resultones: el queso y las conservas

Para la media mañana y la merienda igual alguna vez nos apetece cambiar de plan y buscar una alternativa a la típica pieza de fruta o al socorrido y poco nutritivo café con leche. Tenemos que valorar nuevas opciones y ampliar nuestras miras dietéticas pero, antes de recurrir a cualquier snack empaquetado del kiosco más cercano, vamos a ver qué hay en la despensa y cómo podemos utilizarlo con cierta imaginación culinaria. Hoy nos fijamos en los más habituales de nuestra nevera y despensa.

El queso fresco, curado, de cabra, de oveja… Cualquiera vale, pero tenemos que saber cuanto más sabroso y denso sea, más grasa tiene y menos cantidad debemos comer. Es un tentempié muy saciante que mata el gusanillo y repone fuerzas, proporcionándonos calcio y proteínas de muy buena calidad. Dependiendo del tipo de queso tendremos más o menos grasa, pero siempre es saturada, de la mala. La porción debe ser pequeña incluso cuando sea a base de queso fresco.

Unas tostas con queso de cabra y unas gotitas de miel o mermelada con el queso derretido unos minutos en el horno o, en frío con queso fresco. Las dos propuestas aportan una combinación agridulce deliciosa. Unos pinchos de queso fresco con tomatitos cherry, también son rápidos de preparar y muy frescos.

Recordad que las variedades de queso curado tipo parmesano o grana padano tienen la propiedad de concentrar grandes cantidades de calcio con mucho sabor y en una porción muy pequeña. Esto es con poca cantidad y mucho disfrute. Compensa.

Las conservas son la comida más socorrida. Todos tenemos alguna lata en casa para cuando el hambre no nos deja esperar o para un aperitivo de campaña. Atún, caballa, mejillones, sardinillas… Son las más habituales. Suelen contener más sal y un gran extra de calorías si es que hablamos de conservas en aceite, pero tienen un montón de nutrientes concentrados que vale la pena valorar. Tenemos una fuente de calcio espectacular en las sardinillas. Las almejas aportan hierro además del calcio. También encontramos yodo de calidad en los mejillones, así como los imprescindibles ácidos grasos omega 3 en el atún y la caballa. Las conservas, en general, son sanas. Los pescados y mariscos se cuecen antes de introducirlas en la conserva y esto los hace digestivos por defecto. Únicamente debemos tener cuidado con las salsas potentes en estómagos delicados, escabeches, salsas americanas, etc.

¿Qué tal unos boquerones en vinagre acompañados de biscotte integral, tostas de salmorejo con anchoas o ventresca de atún; o unos pinchos de sardinas con mermelada de fresa, pimiento morrón y vinagreta? Buenísimo.
 

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