< volver

Un celíaco en la oficina

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 27 de mayo de 2019

Alimerka

 

¿Alguna vez has compartido mesa con alguien que no podía comer lo primero que se le antojase o que extremase en exceso (bajo tu punto de vista) las condiciones a la hora de comer? Ser celíaco significa eso: no poder comer en cualquier lugar, ni cualquier cosa y además, verte obligado a tomar una serie de precauciones antes de cada comida. Esta enfermedad lleva a los que la padecen a verse involucrados en situaciones no muy agradables cuando tienen cerca a personas que no conocen sus rutinas, y que para colmo las cuestionan. Hoy, 27 de mayo, Día Nacional del Celiaco, te acercamos la realidad de este colectivo para que comprendas el porqué de sus costumbres cuando se sientan a la mesa.

Comer sin gluten en el trabajo

Lo que para muchos es un momento de disfrute y relajación, para los celíacos puede ser motivo de angustia e incomodidad. Ser celíaco en el trabajo no es fácil, sin embargo, a base de dar a conocer su día a día, la respuesta de los compañeros suele ser positiva, y lo normal es que todos se sumen para hacer que su vida en la oficia sea más fácil. Poco a poco se va creando conciencia y sensibilidad hacia esta enfermedad, aunque todavía quedan muchas barreras que romper en el ámbito laboral. Si tienes algún compañero con esta enfermedad, ten en cuenta estos puntos que a continuación te desgranamos para no poner en juego su salud. 

Cuatro aspectos a tener en cuenta si trabajas con una persona celíaca:

  • El microondas, su mayor enemigo. Llevarse la comida de casa puede ser la mejor medida para garantizar una comida sana y libre de gluten. Sin embargo, usar el mismo microondas que el resto de compañeros puede dar lugar a contaminaciones cruzadas, haciendo que su comida deje de ser segura. ¿Cómo puede solucionarse esto? Contando con un aparato de uso exclusivo para calentar alimentos sin gluten y sin lactosa. 
  • Las miguitas de pan. Parecen inofensivas, ¿verdad? pero después de varios turnos de comidas, la mesa puede parecer un campo de batalla sembrado de gluten, y por tanto muy peligroso para los celíacos. Sé prudente, y limpia bien las superficies en la que hayas comido para evitar que el que venga detrás de ti tenga un problema.
  • ¡Qué buena pinta! ¿Quieres probar un poquito? Siempre hay algún rezagado menos sensibilizado con la enfermedad que puede incitar a un celíaco a probar alimentos desaconsejados. Piénsalo bien antes de ofrecer, hay personas que no saben decir que no. 
  • Celebraciones aptas para celiacos. Si en tu oficina existe la costumbre de celebrar ciertas festividades con un pequeño catering o los cumpleaños con algún dulce casero, es importante recordar que si hay algún celíaco, solo podrá probar los alimentos libres de gluten. ¿A qué a ti no te gustaría sentirte excluido? 

El desconocimiento nos hace actuar de forma errónea en muchas ocasiones, pero con los consejos que hoy te hemos dado, seguro que ahora entiendes mucho mejor el día a día de los celíacos y ya tienes algunas pautas a tener en cuenta si compartes hora del almuerzo con ellos.

Comentarios (0)

 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados (*)