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7 alimentos protectores del corazón

Por Laura Pire, 30 de noviembre de 2012

Todos deberíamos incluir en nuestra dieta alimentos que colaboran en activar y mejorar las funciones normales de nuestro organismo. De forma natural, y aunque tengamos una dieta poco equilibrada, nuestro cuerpo va a ser capaz de organizar un correcto plan de regeneración celular, activación de mecanismos protectores de los tejidos y cualquier medida correctora de desequilibrios fisiológicos que pudieran derivar en la enfermedad. Y todo esto aún comiendo mal.

Si por el contrario nos molestamos en incluir alimentos en nuestra dieta que, por su composición, colaboren en las funciones de regeneración celular y activación de medidas antioxidantes, conseguiremos preservar las estructuras sanas y jóvenes sin gastar energía ni acelerar el envejecimiento.

Los alimentos que vamos a ver a continuación deben estar en nuestra dieta de forma habitual. En el caso de personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiacas, deben usar estos alimentos en su dieta todas las semanas sin excepción, e incluso, algunos de ellos a diario.

Alimentos integrales

Deben tener presencia diaria. La fibra dificulta la absorción de colesterol en el intestino y, por lo tanto, pasa menos cantidad a la sangre.

Aceite de oliva

El acido oléico tiene la capacidad de aumentar el colesterol bueno y reducir el malo. De esta forma se crea un equilibrio muy beneficioso.

Nueces

Las nueces son capaces de mejorar la fluidez de la sangre para evitar trombos y prevenir infartos.

Pimientos

Los betacarotenos previenen el envejecimiento celular y ayudan a regenerar los tejidos.

Alcachofas

Tiene efecto colagogo. Fluidifica la bilis y ayuda a que se elimine más colesterol a nivel digestivo.

Ajo

La alicina tiene un efecto antiplaquetario. Disminuye la capacidad de la sangre para coagularse y esto es un beneficio para evitar enfermedades coronarias.

Salmón

Su riqueza en ácidos grasos Omega 3 lo hacen imprescindible en la dieta para mantener la salud del corazón y del sistema circulatorio por su capacidad para mejorar la viscosidad de la sangre, evita la creación de placas ateromatosas (ateroesclerosis) y disminuye los valores de triglicéridos.

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