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Adapta la alimentación a tu tipo de trabajo

Por Laura Pire, 2 de octubre de 2013

Adapta la alimentación a tu tipo de trabajo

Uno de los principales factores que condicionan nuestra alimentación es el horario y la agenda a la que casi todos nos vemos sometidos a diario. Este suele ser el gran obstáculo psicológico que hace creer que por el complicado caso de algunos, es imposible tener una dieta equilibrada. Esto no es así.

En todos los casos, la pauta de una toma cada tres horas, es fundamental. Sea la hora que sea, y estos son unos consejos concretos adaptados a cada caso. Veamos los más comunes.

Trabajos sedentarios: Las personas que trabajan en oficinas, taxistas, conductores de autobús o comerciales que se desplazan en coche la mayor parte del tiempo, tienen un gasto energético bajo
. En este caso, hay que hacer un buen desayuno y a media mañana tomar algo de fruta con una bebida caliente para no llegar con hambre canina a la comida. La toma de mediodía nunca debe ser contundente. Escoge ensaladas, cremas de verduras o platos de pasta ligeros, con una porción de carne o pescado y sin olvidarnos de las legumbres dos veces en semana. Evitamos añadir pan y como postre, infusión de algo rico que nos enganche y resulte digestivo como la menta poleo o la manzanilla con anís. La cena debe tener una estructura muy similar, optando por pescado como proteína y platos cocinados suavemente.

Trabajos que requieren un gran esfuerzo: Trabajadores de la construcción, del campo, deportistas profesionales… realizan actividades que requieren un gran esfuerzo físico y, por lo tanto, deben compensar ese gasto calórico. En estos casos a media mañana podremos tomar un bocadillo de embutido bajo en grasa con un zumo o un lácteo. La comida debe aportar todas las calorías necesarias, pudiendo tomar un primer plato de pasta, legumbres, arroz o patatas y un segundo formado por carne o pescado acompañados de verdura. Este caso es el único al que le recomiendo los postres lácteos, el uso habitual del queso en sus comidas y el café como final de la toma del mediodía. Estas acciones fomentan el acumulo proteína y mantienen la fuerza, pero olvidémonos de adelgazar si hacemos esto.

Trabajos con turnos: Trabajar con turnos que incluyen el horario de noche, como en la sanidad o en las grandes factorías, exige adecuar nuestra alimentación porque este tipo de vida acaba con el ritmo de sueño y las digestiones si no se toman buenas costumbres desde el principio.
Estos son los casos más comunes que me encuentro en la consulta. Turno de mañanas: Desayuno normal nada más levantarse, dos medias mañanas (a las 10 y a la 1) y comer a las 4. Merienda a las 7 y cena a las 10. Turno de tarde. Desayuno normal. Comida muy temprano sobre las 12 con lo que no habrá media mañana. Luego haremos dos meriendas, a las 4 y a las 7, a base de zumo o infusión con fruta, y más tarde la cena a eso de las 10. De noches: Se cena muy pronto, a eso de las 8, a partir de ahí, una toma cada tres horas. Esto hará que hasta la salida del turno se necesite hacer unas tres tomas pero solo tomaremos café en la de la mitad de la noche.

La mejor opción es llevar los tentempiés de casa evitando así las terribles visitas a la maquina de tonterías y cafés. Esto es lo que acaba con la salud del estomago y el descoloque del sueño. Ojo.

Cuando hay que comer fuera de casa: En el comedor de la oficina, restaurantes de carretera… debemos saber qué debemos escoger para seguir una dieta adecuada.

La mejor opción si no se puede llevar la comida de casa y comerla en cualquier sitio de confianza o área de descanso, es pedir una pequeña proteína con verdura cocinada más una infusión de postre y una copita de vino si es que hay que agasajar a algún cliente y no podemos evitar pedirlo. Otra opción sencilla es adaptarse a los platos combinados de la famosa foto descolorida y crear un pequeño frankenstein. Por ejemplo, en un plato de pechuga de pollo con croquetas y champiñones al ajillo podemos pedir que nos quiten las croquetas y nos dupliquen la ración de champiñones. Estas prácticas son comunes y fáciles. Que no nos de vergüenza pedirlo, que está en juego nuestra salud a medio plazo.

Para todos los casos, hay que recordar que la cantidad juega en nuestra contra. En pleno horario de trabajo es bueno comer poco porque ya conocemos todos lo mal que se pasa cuando tenemos sueño trabajando. El café no es la solución, mucho mejor reducir la ración y beber agua para subir levemente la tensión y espabilar.

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