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Alimentos funcionales: ¿alimentos con alma de medicamento?

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 18 de noviembre de 2020


“Enriquecido con omega-3”, “rico en fibra”, “bajo en grasa”, “sin lactosa” o “con fitoesteroles vegetales”, son algunas de las alegaciones que hacen referencia a los alimentos funcionales. Y es que están entre nosotros y no siempre sabemos reconocerlos. Por eso, tener claro quiénes son, para qué sirven y cuándo debemos emplearlos es esencial para utilizarlos de manera racional y conseguir que su consumo nos ofrezca una ventaja adicional para nuestra salud, sin generar una falsa sensación de seguridad y aumentar desequilibrios nutricionales.

 

Alimentos funcionales ¿Quiénes son?

Leches enriquecidas con minerales, vitaminas o proteínas, alimentos modificados para eliminar alérgenos (sin gluten, sin lactosa, sin proteínas de leche de vaca, etc.), margarinas y bebidas con esteroles vegetales, panes a los que se les ha añadido proteínas, galletas enriquecidas con fibra, bebidas energéticas, chicles que previenen la aparición de caries, huevos con omega-3, zumos con vitaminas extras… Una larga lista de nuevos alimentos que cumplen la condición de que más allá de su aporte nutritivo, su consumo supone un beneficio adicional para nuestra salud y ejercen un papel preventivo ya que reducen los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades.

Alimentos funcionales: naturales vs modificados

A pesar de que la mayoría de los alimentos funcionales que conocemos están dentro de un envase (alimentos funcionales modificados) y llevan una serie de alegaciones nutricionales o declaraciones de propiedades saludables, los alimentos funcionales naturales, ¡también existen! Y es que todos aquellos alimentos que de manera natural tienen fibra (frutas, verduras, legumbres o cereales integrales), vitaminas, minerales, antioxidantes, compuestos fitoquímicos (frutos rojos, soja, y resto alimentos vegetales), ácidos grasos omega-3 (pescados azules, frutos secos o semillas), bacterias ácido lácticas (yogures), que son excitantes (café o té) o resultan tranquilizantes (valeriana, tila, etc.), también pueden considerarse como funcionales. Y es que una dieta bien diseñada a base de alimentos frescos, ya es una dieta rica en alimentos funcionales.

¿Cuándo elegir alimentos funcionales modificados?

Los alimentos modificados son aquellos alimentos a los que se le ha añadido o eliminado algún nutriente y están diseñados para reducir un factor de riesgo (reducir colesterol, hipertensión, combatir osteoporosis, alergias o intolerancias alimentarias, etc.) o cubrir un déficit nutricional en determinadas etapas de la vida (embarazo, infancia, tercera edad). Sin embargo, estos alimentos nunca deben sustituir a los tratamientos farmacológicos que nuestro especialista nos haya pautado y siempre que pensemos en usarlos, es recomendable consultarlo con nuestro especialista. Hacerlo por nuestra cuenta puede dar como consecuencia desequilibrios en nuestra dieta o inducir un consumo excesivo de ciertos nutrientes.

Ahora ya lo sabes, si estás pensando en usar alguno de estos alimentos, revisa antes tu dieta para comprobar si es lo sana y equilibrada que debería y si aún así necesitas un extra, consúltalo antes con tu médico.

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