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Comer bien para recuperarte de un catarro

Por Laura Pire, 5 de noviembre de 2013

Comer bien para recuperarte de un catarro

La mayoría de los catarros y resfriados están provocados por virus denominados rinovirus. Están en el aire, en las cosas que tocamos y que llegan a nuestro organismo a través de la respiración o cuando nos tocamos la nariz o la boca. Es mejor no volverse loco por cómo se contagian, porque con lavarnos las manos con bastante frecuencia y mantenernos fuertes, ya hacemos bastante y el resto no depende de nuestro control. Estos virus desencadenan la acción de nuestro sistema inmunológico causando dolor de cabeza, de garganta y todos esos síntomas tan molestos que ya conocemos.

La mayoría de los catarros duran entre 5 días y una semana y no existe un remedio milagroso que lo cure. Los caldos y sopas no sirven para curar el resfriado, pero son una opción estupenda para recuperar minerales y líquido.

Debido a la irritación de garganta cuando estamos resfriados no apetecen alimentos duros o secos que cueste tragar. Es mucho mejor optar por platos de textura líquida o cremosa que requieren menor esfuerzo para comer y que son bastante más agradables en esos momentos. No intentemos comer muy sólido como cuando estamos bien, no nos vamos a curar antes y nos puede sentar mal.

Además, durante el catarro, aunque no se suele tener el apetito habitual, debemos beber líquido constantemente: agua, zumos o caldos, porque debemos compensar la pérdida de fluidos que se produce a través del moco o por la excesiva evaporación que provoca la fiebre.

Es importante evitar preparaciones muy grasas y pesadas que puedan sentar mal al estómago o que sean difíciles de digerir. Optaremos por elaboraciones sencillas: plancha, horno, hervidos… Estar echado o en reposo largo tiempo, dificulta las digestiones complicadas. No se lo pongamos más difícil.

La vitamina C estimula las defensas del organismo, ya lo sabemos. Pero es importante aumentar esta ración de vitamina porque también es muy cicatrizante y nos ayudará a curar los tejidos de la garganta, la nariz y los bronquios.

El selenio y el cinc también estimulan la función del sistema inmunitario mejorando la capacidad de respuesta ante la infección vírica y facilitando la recuperación. Podemos encontrar el selenio en la tortilla francesa, gachas de cereales, purés ligeros de legumbres y pescados. El cinc lo tenemos en el queso curado, los mariscos y los frutos secos.

Existen sustancias que tiene un poder natural bactericida y antiviral como es la alicina, un compuesto azufrado capaz de acabar con microorganismos que atacan nuestro cuerpo en esta época. Lo encontramos en el ajo y la cebolla. También tiene capacidad antioxidante y por eso debe estar presente en nuestras sopas y purés cuando estamos resfriados.

Comer poco pero frecuentemente, es la mejor opción. Debemos fraccionar la ingesta en varias tomas de poca cantidad pero con suficiente liquido para mantener la hidratación. El agua optima en nuestros tejidos, les ayuda a comunicar sus células entre ellos, se envían mensajes con vitaminas curativas, minerales necesarios y mucho ánimo.

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