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Comer en época de exámenes

Por Laura Pire, 14 de febrero de 2012

época de examenesHoy me gustaría que repasáramos el problema de las comidas en las épocas de examen o evaluación en los colegios. Lo llamo problema, porque aunque a muchos no les afecta el tema nervios para comer más o menos, si les puede interesar que alimentos nos ayudan a la concentración o a aguantar más horas en la silla sin pensar en salir corriendo. El problema tiene más que ver con los que pierden el sentido de la saciedad o buscan consuelo y distracción en la nevera.

Todavía recuerdo aquellas reuniones en la cocina del piso de estudiantes, en la que nos citábamos todas a la vez para descansar de una panzada de estudiar. Primero quedábamos así, “en dos horas nos vemos aquí para merendar”. La siguiente ya era en una hora y luego las visitas a la cocina podían ser cada cuarto de hora. A por agua, a por un cigarrito (muy de estudiante), hablar por teléfono, etc. Era muy divertido pero arrasábamos la nevera entre siete como hienas en la Sabana africana. Esta práctica tan habitual claramente engorda.

La comida no puede ser una distracción y justificar esto solo sirve para que los chavales crean que tienen razón cuando dejan de estudiar para comer algo. Atención padres, madres y abuelos: No hace falta comer más en exámenes, no hay un esfuerzo calórico especial, al revés. Siempre me dicen, -es que “necesito” picar algo para concentrarme-. Aquí es donde los padres deben saber que no hay justificación. Si aceptamos esto, no solamente cedemos a la tiranía infantil que por tener que estudiar creen que hay que compensarles de algún modo, si no que además enseñamos un hábito muy malo que perdurará en el tiempo.

Durante los exámenes solo nos tenemos que preocupar de garantizar unas comidas que sacien, calienten el estómago, pero resulten ligeras y no den sueño. Y en los descansos, lo mejor es dar un paseo al aire libre. Una vuelta a la manzana o salir a la calle, vale mucho más que un trozo de queso clandestino en una parada de estudio. Despeja y desentumece.

- Comer cada tres horas. Insisto siempre en esto. El descanso con comida será cuando corresponda. Hay que esperar bebiendo agua o infusión “espabilante” tipo té verde.

- Cuando resulte imposible dejar de pensar en comer podemos usar un complemento saciante como el alga espirulina que aparte de proporcionar minerales fundamentales, fija agua en el estómago y sacia.

- Tomar platos únicos a base de pasta integral, arroz integral o legumbres. El arroz o la pasta pueden ir en ensalada. Al ser fresco evita la somnolencia después de comer. Las legumbres deben ir estofadas con verduras y con un yogurt de postre. Así garantizamos el fósforo que es el mineral más interesante cuando hablamos de nutrientes útiles para el estudio.

- Los integrales aportan mucha vitamina B fundamental para un sistema nervioso equilibrado. Ayuda a dormir bien y a controlar los nervios.

- No abusar de la fruta como chuchería. Tiene mucho azúcar. El azúcar pone nervioso, acelera, activa y no es lo que necesitamos. Buscamos ralentizar el gasto energético para estar tranquilos y concentrados.

- No tener chorraditas a mano. Ni caramelos sin azúcar. Los chicles dan gases, pero pueden ser una opción disuasoria del hambre. El aire que se traga con el chicle da sensación de vacío en el estómago. No lo confundamos con el hambre.

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