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Cómo ayuda la alimentación a recuperarse de una enfermedad

Por Laura Pire, 5 de octubre de 2012

Uno de los grupos de población que más necesita organizar su nutrición son las personas que están superando o conviviendo con una enfermedad grave. El cáncer con la quimioterapia y radioterapia, los trastornos degenerativos y todo tipo de patologías crónicas, precisan de gran energía y de la garantía de obtener todos los nutrientes.

Los tratamientos fuertes como la quimioterapia modifican, en gran medida, el equilibrio nutricional de una persona. Además de esto, se produce la falta de apetito con alteraciones en el sentido del gusto y molestias en la boca, que impiden aun más la capacidad de nutrirse correctamente y hacen del momento de alimentarse un suplicio. El mayor inconveniente que tienen estas molestias es que incapacitan para comer bien, pero una completa nutrición actúa como uno de los grandes aceleradores de la recuperación y debemos lograrla de cualquier forma posible.

Si conseguimos elevar los niveles nutricionales, mantener el tono muscular, una hidratación estupenda y una buena gestión de los horarios, la medicación actúa mejor, los riñones eliminan las toxinas con más facilidad. Además, las mucosas de la boca y los tejidos en general después de una operación, cicatrizan con mayor rapidez y eficacia.

Queridos amigos, si tenéis cerca de vosotros a un familiar enfermo, no permitáis que se alimente mal. Si no consigue comer o beber, ni siquiera los caprichos que le apetezca con tal de ingerir algo, existen complementos nutricionales en la farmacia que proporcionan todos los nutrientes necesarios que el organismo precisa para su recuperación o su mantenimiento. Son unos batidos que se preparar en casa con agua o leche fría o caliente y que se pueden espaciar en el tiempo. Se pueden tomar enteros en el mismo momento de las comidas, o a sorbitos durante todo el día. Son una opción práctica cuando la alimentación es incompleta. No dudéis en probarlos.

Un comodín alimenticio en caso de inapetencia o dificultades para comer son los purés. Añaden agua y, por lo tanto, hidratación. Verduras con su fibra, vitaminas y minerales. Queso, carne o pescado con sus proteínas, y un elemento energético que lo hace suave al paladar, como la patata, la legumbre o el arroz. Son una solución muy interesante.

Un ejemplo: crema de pollo con garbanzos, espinacas, cebolla, zanahoria, calabacín y un quesito. Le añadimos un zumo de fruta cítrica de postre para mejorar las defensas, y podemos estar tranquilos porque estamos ayudando a la recuperación.

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