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Como utilizar los alimentos precocinados (parte I)

Por Laura Pire, 2 de diciembre de 2011

Productos precocinadosHay para todos los gustos y necesidades. Pero también los hay más y menos recomendables. Lo que no hay que hacer es tenerles miedo ni demonizarlos sin primero valorar sus virtudes conociendo sus defectos.

En alimentos precocinados podemos situar desde los botes y latas de verduras y legumbres precocidas, hasta las lasañas y pizzas. Creo que hoy me ocuparé de estos últimos, que son los que más apetecen y nuestras conciencias nos alertan. Iremos repasando todo tipo de alimentos poco a poco.

Para empezar, si el alimento no está fresco, tenemos que saber que no aporta nutricionalmente lo mismo que si lo estuviera. Esta es una de las razones por las cuales la alimentación no puede basarse en estos productos. En muchas ocasiones, el precocinado está “enriquecido” con aditivos que mejoran sabor, le dan espesor, visualmente mejoran su aspecto o cualquier atributo que se desee amplificar como medida atractiva. Una trampa típica. Si se le añade como antioxidante, acido ascórbico, que no es otra cosa que vitamina C, escriben en la caja, ¡enriquecido en vitamina C!, como si la hubieran añadido para evitarnos un catarro… Es muy divertido.

También podemos añadir al conjunto de pegas, su precio respecto al alimento fresco, sus embalajes que contaminan o el poco control del tipo de grasas que se utilizan. A mi personalmente, también me gusta saber que la comida que ingiero esté preparada con manos amables, poca prisa y cierto amor. Esto ya es romanticismo particular, pero seguro que hay alguien al que también le importa.

Los tiempos han cambiado, amigos, muchas empresas se han empleado duramente en mejorar estos productos hasta el punto de que realmente podemos encontrar un balance muy adecuado de sus pros y sus contras. Se gastan realmente fortunas en modificar sus criterios de calidad respecto a estos alimentos y hacérnoslo saber. Por eso, unas indicaciones de consumo:

Una vez a la semana y por puro placer, se puede tomar una pizza congelada o una ración de croquetas o una lasaña. No hay ningún problema. Nuestro organismo sano y bien nutrido, se deshace de los excesos sin más. Otra cosa distintas es pretender utilizar estos alimentos para hacer el grueso de su dieta. Durante una brevísima temporada, igual, pero no es un buen plan de largo.

Un huevo frito con 4 croquetas congeladas de alguna marca buenísima que las hay, más una buena ración de pisto o ensalada, es una cena buenísima sin mácula. Pero no a diario.

Alguna vez me han preguntado algo como:

- “Es que si yo no como este tipo de alimentos, por las prisas que llevo, debería comer en cualquier bar”.

- “¿Es mejor comer precocinado o comer fuera de casa tipo menú del día estándar?”

Yo también valoro mucho el descanso como medida saludable y sé a ciencia cierta, la cantidad de problemas que produce el comer siempre fuera de casa a nivel de digestiones, hinchazón por cansancio, que lo hay, aumento del stress en general…por esto, en mi respuesta pesa mucho el poder dedicar un rato agradable y sosegado a la comida. Lo mejor sería, encontrar un sitio donde cocinen ligero, llevarse la comidita a casa y descansar 15 minutos muy relajado. Utopías del siglo XXI.

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