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Consejos para evitar déficits de hierro, omega-3 y vitamina D en niños de corta edad

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 7 de julio de 2017

Consejos para evitar déficits de hierro, omega-3 y vitamina D en niños de corta edad

 

Durante los primeros años de vida no son infrecuentes los déficits de hierro y omega-3 en niños. Esenciales para el adecuado desarrollo motor y cerebral de los niños de corta edad, parece que su déficit es más habitual de lo que se piensa. Así que para evitarlos y cubrir con facilidad las necesidades de estos, en La cocina de Alimerka, te damos las claves para evitar carencias de hierro, omega-3 y vitamina D en los más pequeños. ¡Descúbrelas a continuación!

 

Déficit de hierro, una carencia bastante frecuente

Esencial para el desarrollo cognitivo y motor, el hierro es el mineral que con mayor frecuencia es deficitario en la alimentación de los niños. Su ingesta recomendada es de 7-10 mg al día. Y podemos conseguirlo incluyendo diariamente carnes magras, pescados, legumbres y verduras o frutos secos en la alimentación de los más pequeños. Y si has elegido una comida rica en alimentos vegetales (ricos en hierro no hemo), combínala con un alimento rico en vitamina C. Frutas como la naranja, melón o la nectarina son buenas opciones para conseguirlo.

Omega-3 y pescado azul

La ingesta de pescado cada vez es menor y esto se nota también en la alimentación de los más pequeños. Un estudio reciente muestra que los niños de entre uno y tres años no consumen la cantidad suficiente de omega-3, fundamentales para el adecuado desarrollo cerebral y cognitivo que favorece el adecuado aprendizaje. Así ofrecerles a tus hijos de dos a cuatro veces por semana no más de 100 g de pescado azul garantiza una cantidad suficiente de estos ácidos grasos. Algunos de los pescados aconsejados para los niños son: el salmón, la trucha, la sardina, parrocha, bocarte o xarda.

Vitamina D, no la pierdas de vista

Necesaria para la adecuada absorción y fijación del calcio, el déficit de vitamina D en edades tempranas se relaciona con mayor propensión a sufrir enfermedades crónicas como diabetes tipo 1 o hipertensión. Por ello, se aconseja no perder de vista la ingesta adecuada de esta vitamina en niños. En menores de uno a tres años, se aconseja una ingesta de 10 µg diarios. Y puedes encontrarla en alimentos como el queso, lácteos enriquecidos, el pescado azul o los huevos.

 

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