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Control de alimentación de los niños en verano

Por Laura Pire, 9 de agosto de 2013

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Durante el verano se relajan los horarios, las buenas costumbres y también la alimentación de todos, incluidos los más pequeños. Además el calor y el cambio de horarios pueden alterar el apetito, disminuyendo las ganas de comer de los niños. Es importante prestar especial atención a los alimentos que les damos, para que sin comer grandes cantidades, puedan obtener todos los nutrientes que necesitan diariamente y así garantizar el crecimiento, la energía y la vitalidad.

  • Es fundamental empezar el día con un buen desayuno. No porque los niños se levanten más tarde debemos darles un desayuno pobre para que luego coman mejor. No es una buena idea. Simplemente tiene que ser completo, no hace falta que sea abundante. Tiene que tener leche, frutas o zumo y cereales.

  • Debemos evitar que las comidas provoquen digestiones pesadas y complicadas. Los niños pretenden bañarse y jugar en la piscina o en la playa casi sin descanso y es mejor que hagan todo el ejercicio posible y les proporcionemos una cena más contundente, que arriesgarnos a cortes de digestión o congestiones a mediodía.
     
  • Debemos aprovechar momentos como la merienda para incluir nutrientes y agua. Los niños son más sensibles a la deshidratación y hay que asegurar el consumo suficiente de agua, zumos, batidos y granizados, perfectos para acompañar un bocadillo, sándwich o galletas.
     
  • Con una buena merienda evitamos también el hambre a deshoras y así controlamos las ganas de picotear alimentos menos sanos como chucherías, patatas fritas, etc… No consiste en eliminarlos de su alimentación radicalmente pero no es lo mismo un puñadito de patatas fritas con el bocadillo de la merienda, unas gominolas después de comer o un puñadito de almendras con un yogur después de un baño en la piscina, que un paquete entero de estos productos carentes de nutrientes a cualquier hora y sin ningún control.
     
  • El verano es el momento perfecto para ir introduciendo frutas y verduras en la alimentación diaria. Es esta época hay muchísima variedad de estos productos cargados de vitaminas y de agua:

    - Macedonias de frutas. Mezclar distintas frutas de temporada de distintos colores para hacer un plato divertido y muy fácil de comer, a la vez que muy nutritivo.

    - Cremas frías de verduras, gazpachos o salmorejos. Son ideales para comidas y cenas, y además gustan a una buena mayoría. Merece la pena probar. También tienen buena aceptación los pistos con abundante tomate y acompañados de huevo o arroz. Platos tradicionales muy completos.
     

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