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Cosas interesantes sobre la miel

Por Laura Pire, 3 de mayo de 2013

La tomamos en muchos productos sin darnos cuenta. Algunos se ponen finos de miel cuando tienen catarro y a otros les encanta con los cafés y los yogures. Tendremos que hablar un poquito de ella, ¿no os parece?.

La miel no es otra cosa que la sustancia que fabrican las abejas para alimentar a sus bebés. Contiene más de un 80% de azúcares, entre ellos fructosa, glucosa y sacarosa. También contiene agua, enzimas, aminoácidos, vitaminas y minerales, pero estos últimos en muy pequeñas cantidades. La composición concreta de cada miel depende de la flor de la que se obtenga y del clima del que proceda.

La miel es un alimento muy energético, aporta unas 300Kcal por cada 100 gramos. Esta energía proviene básicamente de los azúcares que la componen. De cada 100 gramos de miel, unos 40-45g son fructosa y unos 30g son glucosa, por lo que no es recomendable para personas diabéticas, cuidadín.

Además, contiene enzimas que permiten digerir mejor las sustancias interesantes. Unas se encargan de los azúcares y otras tienen acción antibiótica, bactericida y antiséptica.

La miel tiene unas pequeñísimas cantidades de potasio, cloro, azufre, magnesio o fosfatos y también de vitaminas A y C. En nutrición, poco, a veces es suficiente.

La miel adquiere las propiedades beneficiosas de las flores de las que procede y la convierten en un remedio casero para casi cualquier afección. Veamos…

  • De tilo o de azahar, tiene un efecto relajante o sedante.
  • De eucalipto es expectorante, por lo que es beneficiosa para el sistema respiratorio.
  • De romero o de acacia, es estimulante, reconstituyente y tonificante.
  • De diente de león es buena para las afecciones hepáticas.

La más común de todas es la miel mil flores, que se obtiene, obviamente del néctar de muchas flores distintas. Ésta es ideal para los catarros porque es antimicrobiana y antiséptica.

Como la miel es un alimento con muy poca agua y muchos azúcares, los microorganismos no lo tienen fácil para estropearla. Podemos conservarla a temperatura ambiente durante un par de años si que se altere su química, pero si las condiciones de almacenamiento no son buenas o pasa mucho tiempo guardada, los mismos azúcares que la forman, se matan entre ellos y forman sustancias tóxicas.

Una de estas sustancias es el hidroximetilfurfural, que puede ser cancerígeno y debemos tener cuidado al almacenar la miel en plan súper-oferta-compro-quince, y retirar y reponer la que tengamos en “stock”. No sé si os dije que en Alimerka tienen unas mieles ecológicas impresionantes…

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