< volver

Costumbres navideñas que engordan

Por Laura Pire, 25 de diciembre de 2012

Hay un montón de costumbres y tradiciones que hacen polvo nuestra nutrición, y sobre todo en Navidad. Cómo presentar los alimentos o cómo ofrecerlos, es una enseñanza que pasa de padres a hijos y no se sabe por qué, no hacemos nada por mejorarla. Os voy a desvelar dos de estas típicas costumbres para que, a partir de este año, os planteéis la posibilidad de dejar de hacerlas y también os podáis reír entre amigos cuando las veáis en casa de otros.

La primera de éstas se refiere a la de la famosa bandeja de dulces navideños que se prepara al principio de navidad con la disculpa de ofrecer a los invitados un trozo de turrón a destiempo o decorar la casa en plan navideño, súper acogedor. ¿Quién necesita picotear polvorones antes de cenar?, “Pero si son para después de comer/cenar con el café”, vale, pues entonces ya lo sacarás del armario y podrás ofrecerlos si es que, después de tres platos y postre, a alguien le entra un mantecado en el cuerpo.

Esta costumbre hace que la típica bandeja de las narices, ande por las casas de la gente de acá para allá hasta febrero, con las peladillas revenidas y un polvorón envasado maldito que nadie quiere hasta que se acaba el stock. Acabemos ya con esto. Cortar turrón está bien, pero el que no se tome, se puede guardar sin ningún problema. Las peladillas, garrapiñadas y demás, pueden perfectamente incorporarse a una bolsa de varietés que podemos sacar a pasear cuando sea menester.

La segunda costumbre que creo que hace mucho daño a la correcta nutrición por lo que oigo en la consulta, es la de tener cosas riquísimas en casa por si viene “alguien”. A muchas personas con ansiedad por la comida, les cuesta mucho controlar las ganas de comer y les hace muchísimo daño tener siempre en casa a su disposición un montón de latas ideales y embutidos especiales que no les dejan pensar en otra cosa. “Estaba muy nerviosa y me tuve que comer la bolsa de patatitas que tenia en la despensa por si venían visitas”. Parece un chiste, pero es algo demasiado común como para fomentar la permanencia de estas costumbres ancestrales.

Si va a venir alguien, que avise. Y si no nos avisan y es de improviso, deben asumir que nos han pillado sin previsión, que es lo normal. En casa hay que tener lo que se va a consumir en los próximos días si lo que queremos es una nutrición adecuada. Lo de tener tentaciones disponibles solo sirve para que tarde o temprano, echemos mano de ello con la primera disculpa que se nos ocurra.

Comentarios (3)

 

Por Rita, 25 de diciembre de 2012

Ya estoy siguiendo esas practicas...no tengo en casa ni una galleta ni una chocolatina y he bajado de talla.

 

Por mercedes, 5 de enero de 2013

Estoy totalmente de acuerdo.un saludo.

 

Por silvia, 10 de enero de 2013

jajaja es precisamente todo lo que yo hago. Voy a tener que ponerme en plan porque con la excusa de las visitas tengo la despensa llena de "caprichinos"

 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados (*)