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Cuando la alimentación se relaciona con el mal humor

Por Laura Pire, 12 de noviembre de 2013

Cuando la alimentación se relaciona con el mal humor

Cuando necesitamos que la alimentación sea un aliado, a veces no sabemos como enfocarlo. Que si un poco de fruta para estar ligeros, que si una ensalada para no nos dé el sueño, etc. Es importante saber el efecto que tienen algunos alimentos o el abuso de algunos catalogados como “sanos” en nuestro organismo y nuestro estado de ánimo. Sin quererlo, pueden hacernos creer que nuestro carácter es difícil y, sin embargo, moderando las cantidades o adaptándonos a lo que necesitamos cada día según la actividad que vayamos a hacer, podemos tener mejor humor y sentirnos más tranquilos sólo con unos pequeños cambios dietéticos.

Proteínas en exceso igual a mal humor. Cuando el cuerpo se satura de nutrientes por comidas copiosas y muy seguidas, aparece una sensación de inflamación general del organismo, nervios, tendencia al estreñimiento, ganas de tomar dulce o disconfort digestivo, empacho y un dormir entrecortado. Todo esto es igual a un ánimo pesado y lento acompañado de una actitud mental apática y negativa. En cuanto volvemos a controlar las cantidades de la parte animal de nuestro menú, retomamos de nuevo la ligereza y nuestra actitud normal. Es importante “sacar” al cuerpo de esta situación tan incomoda para que no se cronifique.

El café a cualquier hora del día. Se crea una montaña rusa de explosiones de energía y vitalidad alternadas con momentos de bajón, baja energía y sueño. Máximo tres cafés al dia para activarse y estimular las aptitudes mentales. Los mejores momentos: desayuno, media mañana si es totalmente imprescindible, y en la merienda. Para después de las comidas, lo mejor es utilizar para activarse una infusión con un poco de menta piperita o un cierto porcentaje de té. Es más útil es el llamado té moruno o té de hierbabuena. Espabila sin nervios y ayuda a hacer la digestión. Eso si, no le pongamos tanto azúcar como sugieren en la receta tradicional.

Exceso de harinas, legumbres y alimentos que puedan producir hinchazón. A muchas personas les cuesta digerir la harina. Como prueba de esto, las personas que hayan viajado a Italia y hayan comido pasta y pizza durante 4 ó 5 días, ¿Recuerdan una hinchazón de barriga que no se aliviaba con nada? Esto también pasa con la cerveza. Son productos que alimentan la flora bacteriana aeróbica, que respira y nos llena de aire por dentro. Ésta es una de las cosas más molestas y que peor humor provocan. Debemos notar la primera señal de inflamación, para fijarnos en lo que estamos comiendo o bebiendo, y cambiar el plan sobre la marcha. Se consciente de lo que a cada uno le viene mal, es fundamental.

Cualquier hinchazón abdominal se agrava con el cansancio. Las personas que notan que después de un largo día de trabajo el abdomen se les ha inflamado sin sentido, la solución comienza tumbándose unos 20 minutos y descansar. Así de fácil.

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