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Distintas formas de alimentarse: la comida macrobiótica

Por Laura Pire, 11 de septiembre de 2012

Hay personas que descubren en las revistas del corazón que algunos famosos comen de modos extraños o sofisticados. Mujeres y hombres delgadísimos o con unos cambios de peso extremos que practican todo tipo de “alimentaciones” de moda.

Me imagino que la pregunta será la de si están bien alimentados o, por el contrario, estarán trabajándose una futura enfermedad por carencias.

También seguramente nos preguntamos hasta qué punto estas personas viven obsesionadas por el tema de la alimentición, y si el promocionar estas modas puede ser peligroso para el público que les admira.

La dieta macrobiótica sale en muchas de estas revistas pero no es una dieta milagro ni una moda y no se utiliza para adelgazar. Es una forma de comer basada en la tradición japonesa que está englobada en una forma completa de vida macrobiótica. Desde el ejercicio, hasta la forma de curar pequeñas dolencias, todo tiene una forma de hacerse al modo macrobiótico.  Estas son algunas claves que me gustaría que conocieseis.

  • Podríamos definir la alimentación macrobiótica como la opción vegetariana de la comida japonesa, diseñada con productos de uso habitual en Japón, aunque también se incluyen en algunos casos pequeñas cantidades de pescado y moluscos.
  • Una característica fundamental es el uso de granos integrales como base de la energía de la dieta. Alforfón, arroz, avena, cebada, etc. Cualquier alimento refinado se descarta de esta forma de comer.
  • Se divide a los alimentos en yin y yan según la energía que aporten, su color, su sabor, y la dieta consiste en ir equilibrándolos para crear una salud perfecta.
  • Muchos alimentos se descartan basándose en razones tradicionales que apartan los motivos científicos. Berenjena, guisantes, kiwis o naranjas. La lista es muy larga y los motivos, misteriosos. En un seminario sobre macrobiótica impartido por un discípulo del maestro Kushi, ante la pregunta de por qué estos alimentos no, la respuesta fue, porque no. Perdone, es que soy nutricionista y si me explica el motivo fisiológico posiblemente lo entenderé. Pues porque no. Vale. Muy científico.
  • Aunque es una dieta que aporta energía, sienta muy bien y a mi personalmente me gusta como opción, también tengo que decir que puede generar las carencias de una dieta vegetariana normal, como la falta de vitamina B12 y el riesgo de anemia si no se utilizan suplementos.
  • Para aprender a comer de este modo, el que esté interesado y quiera hacerlo bien, debe dejarse instruir por los libros de Michio Kushi, autoridad mundial en macrobiótica, y acudir a clases de cocina impartidas por un macrobiótico experimentado.
  • Cuando una persona aplica un tipo de alimentación a su vida de forma coherente, nadie lo nota. No hay fanfarronería ni ostentación de salud y perfección. Las dietas especiales como esta, suelen venir acompañadas muchas veces de una parafernalia espiritual en la que alguien, léase gurú, léase experto en las todas las terapias alternativas del mundo, pretende ser ejemplo de sabiduría y añade adaptaciones de su cosecha que pueden estar bien, o mal. Hay que encontrar al experto adecuado.

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