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El peligro del exceso

Por Laura Pire, 31 de agosto de 2012

Y no me refiero al exceso de cantidad de comida….que de ese ya conocéis todos los peligros. Me refiero a la acumulación de sustancias muy necesarias para el organismo, pero que deben aportarse en su cantidad justa y no que deben acumularse sin sentido. Esto es: de lo bueno en nutrición, no vale el “cuanto más mejor”.

La sabiduría popular dice que un alimento es bueno, y de repente empieza a formar parte de los menús con un protagonismo excesivo. Ejemplo antiguo pero practico: El mítico vino Sansón, incluido en un batido de huevo, leche y azúcar, como reconstituyente. Me contaba mi padre que una vez volcó con el “Seiscientos” al lado de un monasterio y que los curas salieron corriendo en su auxilio armados con una botella vino Sansón para que volviera en sí. Me imagino que querrían subirle la tensión o espabilarlo, pero el detalle tiene que ver con sacar de contexto un producto alimenticio como método curativo o fortalecedor.

Con las vitaminas, el tema es más serio. Parece que cuantas más, mejor. De momento no ha llegado aquí la locura americana por las vitaminas. Tiendas inmensas repletas de lo mismo embotellado en distintos colores. Vitaminas y minerales en altas dosis, cada uno en un envase, o complejos de varios elementos creando soluciones para todo. Para la concentración, con fósforo, calcio y zinc; para crecer, con fósforo, calcio y zinc; para el pelo y las uñas, con fósforo, calcio y zinc. Un poco absurdo, pero así se ofrecen. Si te lo receta alguien que sepa, es medicina preventiva de primera, pero si solo lo escogemos por un envase atractivo podemos estar equivocándonos.

El problema es que el exceso de vitamina liposoluble no se elimina por la orina y se acumula en el hígado y la grasa corporal pudiendo llegar a producir alteraciones en nuestro cuerpo. Concretamente las vitaminas A, D y E en cantidades que el organismo no pueda manejar, generan una sobrecarga de trabajo para los órganos que pueden llegar a perjudicar nuestra salud.

  • El exceso de vitamina A produce alteraciones en los huesos o predispone a hemorragias entre otras alteraciones.
  • El exceso de vitamina D produce trastornos digestivos, con vómitos y estreñimiento.
  • El exceso de vitamina E, está relacionado con el aumento de cáncer de vejiga en poblaciones que utilizan complementos vitamínicos en exceso como parte habitual de su alimentación.

No pretendo meter miedo a nadie, lo que tenemos que aprender de esta información es que una alimentación variada y normal no genera carencias. El cuerpo se maneja con unas cantidades pequeñísimas de minerales y vitaminas para realizar sus funciones, y de vez en cuando, está bien utilizar un complemento suave si necesario, consultando con los expertos.

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