< volver

El polen como complemento nutricional

Por Laura Pire, 13 de octubre de 2014

polen como complemento nutricional

Si hay un complemento alimenticio en la onda de la dietética clásica que lleva décadas en las estanterías de los supermercados, ese es el polen. El polen es un producto producido por los órganos masculinos de las plantas y su función principal es la de fecundar los órganos femeninos. La polinización es imprescindible para la existencia del mundo vegetal y animal. Sin polen las semillas no se convertirían en plantas y los árboles no darían frutos, la alimentación de los animales y las personas se vería comprometida y esto sería un desastre.

¿Qué beneficios concretos aporta el polen a nuestra salud?

Las abejas recolectan el polen de las plantas y lo transportan hasta la colmena donde lo transforman en unos gránulos de tonalidades amarillas o anaranjadas dependiendo de las plantas donde han estado recolectando. Antes de que entren en la colmena, el apicultor recupera una pequeña parte de este polen mediante unas rejillas colocadas en la entrada de cada celda. El resto será depositado en la colmena y recubierto de miel para transformarlo en el pan de abeja.

El polen fresco contiene alrededor de un 15% de agua por lo que es necesario someterlo a un proceso de secado y reducir ese porcentaje hasta el 4-5%. Así se evita que fermente o aparezca moho.

Su riqueza en nutrientes lo convierte en un estupendo complemento alimentario para ayudarnos a conservar la salud. Contiene todas las vitaminas del grupo B y vitaminas A, C, D y E; sales minerales y oligoelementos, calcio, cloro, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, silicio y azufre. El porcentaje de azúcares y proteínas es parecido (sobre un 35%), y solo contiene un 5% de grasas. Además proporciona enzimas como la amilasa, sustancias antibióticas activas y otros constituyentes como la rutina, que fortifica el sistema reticular y mejora la resistencia de los capilares sanguíneos.

Entre sus virtudes nutritivas y energéticas podemos destacar que:

  • Ejerce una acción reguladora de la función intestinal.
  • Ayuda a mantener la vitalidad en personas sanas y también en estados de fatiga crónica o en épocas de convalecencia
  • Favorece el aumento de la producción de glóbulos rojos y hemoglobina. Muy recomendable en estados de anemia.
  • Estimula el apetito en personas inapetentes.
  • Fomenta el bienestar psíquico porque ayuda al reequilibrio anímico y mental gracias a la vitamina B
  • Mejora la capacidad de concentración para el trabajo intelectual. En épocas de examen, ideal.


El sabor del polen recuerda al de un terrón de azúcar muy concentrado y con mucho sabor. Aunque podemos tomar una cucharada de granulado y dejar que se deshaga en la boca, puede que la experiencia sea demasiado intensa para muchos. La forma más rica de consumirlo es diluyéndolo en un vaso de leche, en zumo de naranja natural, en infusión o mezclándolo con un yogur

Comentarios (1)

 

Por Pepa Cervero Mazon, 19 de diciembre de 2014

Lo he probado y es buenísimo.

 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados (*)