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Este otoño, que ni virus ni bacterias te dejen fuera de combate

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 20 de septiembre de 2019

Alimerka

 

El verano nos dice adiós, la exposición solar se reduce y las prisas se apoderan de nosotros. La vuelta a la rutina y el estrés pueden jugarle una mala pasada a nuestro sistema inmune; sin duda, es hora de poner a punto nuestro sistema inmune. Toma buena nota de los alimentos que inciden directamente en el adecuado funcionamiento de este sistema, ¡virus y bacterias no tendrán nada que hacer contigo!

 

 Nuestra barrera de defensa

Los alimentos que integran nuestra dieta y los nutrientes que estos nos aportan desempeñan un papel muy relevante en el desarrollo y mantenimiento correcto del sistema inmune. ¿Sabes qué hace éste por ti? Es tu defensa natural contra infecciones, bacterias y virus. Allí donde detecta un agente extraño con ganas de dar problemas a nuestro organismo, lo identifica y lo elimina. Así de fácil. Sin embargo, si falla puede acarrear desde de alergias e intolerancias, a enfermedades sistémicas de diversa índole y gravedad. Que funcione de manera adecuada empieza por cuidar lo que ponemos en nuestro plato: cuánto mejor alimentado esté, más eficiente será.

Inmunidad en tu plato

Lo que comemos alimenta a nuestro yo más interno, nuestras células, y éstas, a su vez, alimentan a nuestros órganos y sistemas como el inmune. Por ello, la deficiencia de ciertos nutrientes se relaciona con una mayor susceptibilidad a las infecciones. ¿Los más relevantes? 

-Vitamina D: La obtenemos a través de la exposición solar y de alimentos como el pescado azul, leche y derivados, queso, huevo o mantequilla. Sin embargo, su déficit parece cada vez más frecuente y esto puede poner a prueba a nuestro sistema inmune. Así es que préstale la atención que se merece. ¿Quieres saber más? Mira este enlace.

-Vitamina C: unos adecuados niveles de esta vitamina parecen aumentar la producción de interferón, una sustancia con una potente acción antivírica y la formación de colágeno que contribuye al mantenimiento de barreras naturales (como la piel, que nos protege contra infecciones). Encuéntralo en frutas cítricas: el kiwi, la granada, los frutos rojos, el tomate o el brécol.

-Vitamina A: presente en alimentos de origen animal como hígado, mantequilla, huevo y lácteos enteros, y en forma de provitamina A en vegetales de color verde y rojo-amarillo-anaranjado, juega un papel esencial para combatir infecciones y mantener la piel en buen estado. 

-Ácido fólico: esta vitamina presente en alimentos vegetales de hoja verde como lechuga, judías, coles o guisantes, modula la producción de anticuerpos. Su déficit puede hacer que la defensa frente a agentes patógenos sea menor.

-Hierro: su déficit, más prevalente en mujeres, reduce la respuesta inmunitaria y predispone a una mayor facilidad para contraer infecciones. Cubrir su ingesta es relativamente sencilla con alimentos ricos en hierro animal (hígado, almejas o berberechos) y vegetal (algas, frutos secos o legumbres). Si además les sumamos vitamina C, estaremos aumentado su absorción de forma natural. ¿Quieres conocer más consejos para aumentar la absorción de este mineral? Descúbrelos aquí.

-Zinc: ¿Eres fumador? ¿Sigues una dieta vegetariana? Revisa tu ingesta de zinc, porque puede que necesites rodearte de pescado, marisco, hígado, semillas, quesos, legumbres o cereales integrales. Su déficit es más frecuente en estos grupos, y puede repercutir en una respuesta disminuida frente agentes infecciosos.

-Selenio: El déficit de este mineral puede repercutir en la disminución de la respuesta inmune y su acción bactericida, así como la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos. Consumir de manera habitual pescados y mariscos, cereales o legumbres nos aportará la cantidad diaria necesaria. Si quieres saber más sobre este mineral no dudes en visitar este enlace en el que te hablamos de sus funciones y sus fuentes.

Aliméntalo tu sistema inmune como es debido y ¡que tiemblen virus y bacterias!

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