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Este verano aprovecha para bajar el colesterol

Por Laura Pire, 23 de agosto de 2013

Parece que el verano es una época de locura dietética y descontrol, pero cada vez son más las personas que se apuntan a hacer de sus vacaciones unos días para integrar en la vida cotidiana, rutinas saludables de ejercicio y comidas que nos hacen sentir bien. Solo por esto, el colesterol malo baja y el bueno se pone en guardia para no permitir que suba de nuevo.

Levantarse a la misma hora por las mañanas, desayunar tranquilamente, salir a dar un paseo y darse un baño, son rutinas positivas que nos llenan de energía y que se crean por puro gusto, sin forzar. Así sí que apetece cuidarse. Además, las comidas que se sirven en esta época son más livianas por defecto: ensaladas, salpicones, cremas frias, etc.

En este plan de salud veraniego también cabe la cañita antes de comer y cenar, e incluso el heladito a media tarde. Lo importante es incluir el ejercicio físico haciendo unos largos en la piscina o en el mar, disfrutar del aire libre o jugar a tope con los niños.

El colesterol es una molécula que sólo la tienen los seres humanos y los animales. Es por esto que son los alimentos de origen vegetal los que carecen de colesterol. Las grasas que debemos utilizar en la cocina deben ser de origen vegetal, preferiblemente aceite de oliva, que además es muy rico en ácido oleico.

Las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres son alimentos sin colesterol y además cargados de vitaminas y minerales. Gazpachos, ensaladas de pasta o legumbres, parrilladas de verduras, etc., siempre usando aceite de oliva, son los platos que debemos escoger para reducir la hipercolesterolemia o colesterol alto, y sin darnos apenas cuenta.

Otro producto que no puede faltar en nuestro plan de salud es el pescado, sobre todo el azul. Si bien es cierto que los pescados azules contienen más grasa que los pescados blancos, esta grasa es rica en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 que participan en el buen funcionamiento del sistema cardiovascular y por lo tanto nos benefician directamente.

Cuando añadimos movimiento a nuestra vida, el famoso HDL también llamado “colesterol bueno”, aumenta el tránsito del colesterol malo que viaja de los tejidos al hígado para metabolizarse y así, perderlo de vista.

Un punto fundamental, que no recibe la importancia suficiente, es dormir bien. Cuando estamos relajados y descansados, nuestro hígado es feliz, y un hígado feliz es bienestar físico y mental. Muchos estudios recientes han demostrado que el estrés contribuye al depósito de colesterol en las venas, y al eliminar este factor en verano, nos beneficiamos directamente y sin hacer ningún esfuerzo. Descansar, cura. “Cuerpo descansado, dinero vale”. Hay más refranes de este tipo y todos tienen más razón que un santo.

Comentarios (1)

 

Por Belén, 2 de septiembre de 2013

Muy buena la información aportada. Es importante seguir educando para volver a incorporar los buenos hábitos alimenticios.

 

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