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Guía alimenticia para evitar las molestias típicas de los viajes

Por Laura Pire, 20 de julio de 2012

maleta veranoLas horas de espera en los aeropuertos, las horas sentados en el coche o en el avión, el madrugón, las comidas a salto de mata y con prisas. Una pequeña guía para dar un poco de orden a todo esto, me parece muy necesaria para estos tiempos que corren, ya que hay algunos de estos leves pero molestos problemas producidos por los viajes que se pueden evitar. Las molestias típicas van desde la hinchazón de abdomen, hasta la retención de líquidos en las piernas pasando por dolor de cabeza, cansancio de no hacer nada o un humor insoportable.

Durante un vuelo, el tránsito intestinal se enlentece y los jugos gástricos funcionan a medio gas. Resultado: mala digestión, pesadez, gases o mal sabor de boca. Esta, es a veces la causa de uno de los mayores misterios de la humanidad. ¿Por qué aparece el estreñimiento cuando vamos de viaje? El enlentecimiento digestivo, al que tenga tendencia a ir mal al baño, le hace perder el ritmo nada más salir de casa. A partir de aquí comenzarán a aplicarse la retahíla de rituales: desde el kiwi mañanero, a los laxantes o enemas.

Para evitar alguna de estos problemas, podemos tomar medidas desde que nos levantamos por la mañana el día de nuestra marcha.

  • Desayuno superhidratante: Evitamos yogurt o exceso de lácteos, que estriñen. Por mucho que se les añada bífido-milongas de todo tipo, el yogurt estriñe de toda la vida. Fruta fresca, café, zumo de naranja y cereales muy ricos en fibra con leche de soja o café.
  • Beber agua. A sorbitos pequeños pero que sea agua. Mucho mejor que bebidas gaseosas o zumos, que aunque sean sanos, su contenido en azúcares fermenta y produce gases.
  • Tentempiés. Los menos a ser posible. Es mejor quedarse bien servido con una comida ligera pero completa, que pasar el día tomando chorraditas en cada parada del coche o espera en el aeropuerto. Si hace tres horas que no has tomado nada, pues una barrita energética, medio sándwich de jamón o 2 peras, pueden sentarte muy bien. Intenta que pase tiempo suficiente entre tomas.
  • Comida y cena tipo. Aunque esté “fuera de bolos” el horario del día de viaje y tengamos que comer a las doce o a las cuatro, es más interesante esperar el momento adecuado y comer algo que nos deje saciados y cómodos. Buscaremos comidas cocinadas que ahorren trabajo a nuestro sistema digestivo. Las ensaladas suenan muy ligeras, pero hay que digerirlas y no son lo más adecuado. Gases, pesadez, mal estar. Cremas, sopas, puré, acompañado de una ración de proteína pequeña y algo de pasta, que es fácil de encontrar y se digiere bien. La pasta, poca, ya que si no es integral, también estriñe. Por ejemplo, macarrones con tomate y atún o un plato de paella, es decir, platos míticos y que los hay casi en cualquier sitio. También, llevarlo de casa es una opción inteligente.
  • Para los bocadillos: Pan de sándwich en vez de pan fresco. No sacia tanto, pero se digiere mejor. Lomo con pimientos, bonito con tomate, tortilla francesa con queso y rodajas de tomate pasadas por la plancha, etc.

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