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¿Hambre real o emocional? Tips para hacerle frente

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 7 de octubre de 2020


Cuándo sientes hambre, ¿comes hasta las piedras? ¿O tu mente te indica claramente lo que quieres comer y justamente coincide con alimentos poco saludables ricos en grasas, sal o azúcares? Distinguir el hambre real del emocional no siempre es una tarea sencilla, pero aprender a hacerlo puede marcar la diferencia entre comer de manera saludable o establecer una relación más insana con la comida. Hoy te damos algunos consejos para hacerle frente si el hambre emocional intenta apoderarse de ti. 


¿Cómo reconocer el hambre emocional?
Si comes sin tener hambre, al poco de haber acabado de comer o sientes una necesidad urgente de consumir un alimento concreto, generalmente poco saludable, por antojo y una vez que empieza a comerlo nunca ves el momento de parar y acabas sintiendo culpa, eso es hambre emocional. Estás comiendo atendiendo a tu estado de ánimo y emociones y no por necesidad real para mantener tus funciones vitales.
 

Consejos para vencer el hambre de las emociones
Si lo que queremos es dejar de comer movidos por las emociones, lo mejor es anticiparse y contar con una serie de estrategias bien diseñadas para que llegado el momento podamos ponerlas en práctica. Te enumeramos algunas que pueden resultarte de utilidad:

  • Observa qué tipo de hambre sientes. ¿Qué te impulsa a comer?
  • Bebe agua, ¡puede ser sed! O hazte una infusión. Los líquidos calientes ayudan a disipar el hambre.
  • No comas nada más pensarlo, busca alguna actividad que te distraiga: sal a dar una vuelta a la manzana, escucha música y baila solo, pinta algo bonito o dibuja, para unos minutos y haz cinco respiraciones profundas para conectar con el presente o llama a un amigo.
  • Evita tener alimentos insanos a mano.
  • Cuenta con alternativas saludables para cuando te ataque el hambre y no puedas reprimir la necesidad de comer algo:
    • Si eres de salado, opta por los frutos secos o los encurtidos como pepinillos, aceitunas o combinados.
    • Si eres más de dulce, las frutas desecadas como los dátiles, ciruelas pasas u orejones o la fruta que más te gusta ya troceada, puede ser la mejor forma de disipar la necesidad de comer dulce.

 

Busca tu estrategia y ponla a funcionar cuando tus emociones te inciten a comer. Hacerlo te hará establecer una relación sana con la comida y promueve tu bienestar físico y emocional.  

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