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Higiene alimentaria de camping

Por Laura Pire, 16 de julio de 2013

camping

Si este año te has decidido por el camping, hay que conseguir comer bien. Hacemos una compra muy completa y este es el primer paso para pasar unos días con energía, sin hinchazones abdominales, sin estreñimiento y ahorrando un montón sin tener que comer fuera cualquier cosa.

En este post me gustaría que tratáramos el tema de la higiene alimentaría en espacios donde la comida no se guarda en las mejores condiciones y se mantiene a temperaturas nada recomendables.

Tenemos que saber que la temperatura ambiente en verano es la mejor circunstancia para que los microorganismos de los alimentos campen a sus anchas. ¿Y qué problema hay? Microorganismos los hay en todas partes y incluso en nuestra alimentación habitual en casa por muy bien conservada que esté, pero en un numero adecuado y natural que resulta incluso beneficioso para nuestra flora intestinal y nuestras defensas como es el caso del yogurt. El problema viene cuando las bacterias y microorganismos proliferan a lo loco y no son precisamente beneficiosas, como la salmonella o la E. Coli, que no son ninguna broma. Pueden llegar a matar. Debemos evitar que se instalen en nuestros alimentos. El huevo, por ejemplo, suele tener salmonella en su cáscara de forma habitual en cantidades muy pequeñas, pero como lo cocinamos a altas temperaturas, nos libramos de que prosperen como pandilla peligrosa y no resulta perjudicial ni nos enferma.

Vamos con unos consejos básicos para evitar intoxicaciones alimentarías:

  • Lavarse las manos: Parece una obviedad, pero es fundamental. Los streptococos fecales los tenemos todos en nuestras manos y están en el pomo de la puerta y la barra del autobús. Cuando hemos tocado alimentos crudos, sobre todo carne, también nos debemos lavar las manos antes de tocar otros alimentos.
  • Calentar o enfriar los alimentos: En los extremos, o caliente o fría, pero nunca a temperatura ambiente. Lo crudo y lo cocinado que no vamos a tomar en ese momento, a la nevera. Lo que nos vamos a comer en ese instante, si no estamos seguros de haberlo conservado bien, debemos calentarlo a más de 60 grados y de manera uniforme. Esta es una medida de seguridad fundamental. A esta temperatura mueren muchas bacterias patógenas de las que nos ponen malitos.
  • Si comemos al aire libre: Hay que comer inmediatamente después de servirse. Nunca dejar la comida al sol.
  • Nada de dejar los cubiertos metálicos dentro de los platosque vamos a guardar para otro momento: El metal, activa el mecanismo de oxidación y putrefacción de los alimentos. El alimento de las latas, lo servimos en otro plato y lo guardamos.
  • Alimentos crudos siempre manipulados por separado: Nunca juntarlos con el resto de alimentos ya preparados o con los que vamos a tomar crudos, sobre todo evitar usar la misma tabla de cortar que para la carne cruda.
  • Muchísimo cuidado con las latas de conserva con mal aspecto: Que estén hinchadas u oxidadas. El microorganismo que habita en las latas en mal estado, es letal. La Clostridium botulinum produce la toxina botulínica. El botox que se inyecta la gente para paralizar una zona de su cara y que no se arrugue, se extrae de este angelito. Produce parálisis respiratoria. Mucho cuidado.

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