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Intolerancia a la lactosa: ¿debo abandonar el consumo de lácteos?

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 7 de junio de 2019

Alimerka

 

¿Piensas que la leche te sienta mal? ¿Tu tripa se hincha, hace ruidos, y a veces tienes que ir con urgencia al servicio después de tomar un vaso? Estas señales pueden ser el indicio de una supuesta intolerancia la lactosa (IL), pero también puede que no tengan nada que ver con ella. Antes de caer en el autodiagnóstico, te vamos a contar que recomiendan los expertos en el caso de que tengas alguno de estos síntomas.

 Qué hacer si la leche te sienta mal

Si llevas un tiempo notando que no te encuentras bien tras ingerirla, es muy probable que ya te hayas planteado pasarte a las bebidas vegetales, o que directamente ya te hayas sumado a sus variantes sin lactosa. Sin embargo, los expertos aconsejan que el primero de los pasos a seguir es: acudir a nuestro médico y exponerle la situación. Si éste confirma el diagnóstico, los expertos instan a adoptar una de las siguientes opciones:

  1. Reducir su ingesta hasta umbrales tolerables. Es decir, hasta dónde tu cuerpo no tenga ningún síntoma por ingerirla. Los expertos indican que los afectados toleran bien hasta unos 12 gramos de lactosa de una sola toma, -el equivalente a una taza de leche-, pero hay que tener en cuenta que en el yogur y el queso la presencia de lactosa es menor (debido al proceso de fermentación). Cada intolerante tendrá que encontrar cuál es su dosis umbral y qué alimentos puede tomar o no.
  2. Sumarse a los lácteos sin lactosa. Hay muchos productos que la han eliminado de su etiquetado, pero algunos nunca la han incluido porque no la presentan debido a la forma en que se elaboran: es el caso del queso manchego y el parmesano.

También es posible combinar la reducción de lactosa con el consumo de alimentos a los que se les ha eliminado este azúcar, e incluso alternar su consumo con bebidas vegetales. Pero sin duda, lo importante es analizar cada caso de manera individual y buscar la mejor opción para tus necesidades.

Qué NO hacer 

Una práctica habitual es, automáticamente, sustituir la leche por bebidas vegetales (pensando que su aporte nutricional es el mismo), y dejar fuera de la dieta yogures, queso y otros derivados. Aunque pueda parecer una buena solución, esta opción puede generar déficits nutricionales si no se hace de un modo adecuado. Si quieres nuestro consejo, antes de tomar una decisión; consulta con tu médico. Te aconsejará que antes comiences por explorar si reduciendo la ingesta de lactosa y adaptando la dieta a otras alternativas los síntomas remiten, y te orientará para que tu dieta sea más rica en nutrientes de alta calidad como el calcio o la vitamina D.

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