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Las bondades del tomate

Por Laura Pire, 10 de septiembre de 2013

Las bondades del tomate

El tomate es una de las hortalizas imprescindibles en nuestra alimentación. Es el ingrediente estrella de cualquier ensalada o gazpacho y un acompañante perfecto para multitud de platos. Refrescante, ligero y súper hidratante, lo tiene todo. En verano nos ayuda a reponer el agua y los minerales que perdemos por sudoración, y en invierno nos ayuda a mantener la hidratación de la piel que lucha contra el frío y las calefacciones.

El tomate es una de las hortalizas más ricas en vitaminas y minerales. Presenta un alto contenido en licopenos, unos carotenoides que le proporcionan su característico color rojo con potentes efectos antioxidantes.

El licopeno, junto con los demás componentes importantes del tomate como la vitamina C, los ácidos fenólicos y los flavonoides, lo convierten en uno de los alimentos con mayor poder antioxidante que existen en la naturaleza. Ataca a los radicales libres responsables del envejecimiento celular y que se relacionan con tipos de cáncer tan comunes como el de próstata.

Es muy beneficioso para la vista y previene la formación de cataratas. Y como combate el envejecimiento de las células, ayuda a prevenir ataques cardiacos y la arteriosclerosis. A nivel estético, está comprobado que con la ingesta habitual de tomate, se hidratan las capas superficiales de la piel como si de una crema de belleza se tratara.

Es un alimento muy ligero, que aporta muy pocas calorías: unas 20 por cada 100g. También es depurativo y desintoxicante. Sólo las personas que tienen problemas de hipertensión y que deben controlar la ingesta de sal deben tener cuidado porque el tomate tiene cantidades de sodio que pueden ser perjudiciales.

Cuando cocinamos el tomate perdemos gran parte de la vitamina C por efecto del calor, pero el licopeno resiste muy bien a las altas temperaturas y el organismo lo utiliza mejor una vez cocinado que en crudo. Es interesante variar la forma en la que usamos el tomate para aprovechar bien todos los nutrientes que nos ofrece. Crudo, plancha, asado, puré, salsa, zumo, etc.

Una receta para la resaca. Una versión ligera del mítico Bloody Mary con zumo de tomate, pimienta y un mínimo chorrín de vodka. Resucita al más “averiao” gracias a la potencia de las sales minerales, la hidratación, el calor de la pimienta y ese empujón del vodka que coloca la tensión en su sitio después de una noche loca. Eso si, sólo para eventos de una vez al año.

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