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Menos sal y más especias

Por Laura Pire, 26 de enero de 2015

Menos sal y más especias

Constantemente vemos recomendado en todos los medios, el reducir el consumo de sal en las comidas para prevenir enfermedades como la hipertensión o los edemas por la retención de líquidos. En su lugar, la opción más sencilla y sabrosa es añadir a los platos, especias y hierbas aromáticas que no solo son geniales para dar ese toque especial a los platos potenciando el sabor, sino que también tienen la capacidad de hacer más digestivas las comidas aportando elementos esenciales.

Primero, nombraremos las que tienen un efecto espectacular, facilitando las digestiones como son el eneldo, el laurel, el romero, la albahaca o el tomillo. Por otro lado las hay que ayudan a reducir los gases también en un suspiro, como el hinojo o el anís verde. Estas se suelen presentar en infusión. Otras inhiben el crecimiento microbiano, como el ajo, el limón o la salvia. Otras muy comunes, pueden irritar incluso la mucosa gástrica y por eso es muy necesario conocerlas. Estas son el chile, la pimienta o el clavo. Debemos tener cuidado con ellas en caso de úlcera gastroduodenal, gastritis o hernia de hiato.

Hoy vamos a conocer las más utilizadas, profundizando en la parte más conocida, su sabor y propiedades, y las menos conocida, sus valor en vitaminas y minerales.

- Albahaca: Es el ingrediente estrella de la cocina napolitana. La costa amalfitana huele a albahaca y la usan fresca y en grandes trozos. Bastante sorprendente. Combina muy bien con tomate, ajo y berenjena y se utiliza principalmente en recetas de pasta o verdura y maceraciones de aceite. Contiene sustancias digestivas y vitaminas A y C.

- Cebollino: Se utiliza mucho en la autentica cocina china. El pato pekines, una debilidad particular, combina el cebollino con el pato y unas tortitas saladas tipo crep, riquísimas. Es mejor usarlo fresco para que no pierda sabor. Se utiliza en ensaladas, verduras y guisos. Es rico en vitaminas A, B y C su consumo favorece la elasticidad de los vasos sanguíneos.

- Eneldo: Ideal para platos de pescado, sopas, ensaladas y arroces. Es rico en minerales que reducen los gases y flatulencias y el dolor de los cólicos. A algunas personas les produce ardor. Tenlo en cuenta.

- Cilantro: El aroma de Portugal. También forma parte de la mezcla de especias que constituyen el curry hindú, la receta para preparar el guacamole mejicano y el mojo verde canario. Es antiespasmódico y ayuda a reducir las flatulencias, mejorar la digestión y reducir los dolores menstruales.

- Canela: Se utiliza principalmente en la elaboración de postres, pan, bebidas, licores y helados. Tiene la capacidad de activar la circulación sanguínea y mejorar el dolor reumático. En forma de infusión, aporta calor metabólico que activa la masa muscular.

- Clavo: Se utiliza en los guisos de legumbres y carne, normalmente pinchado en una cebolla. Facilita la digestión, calma las náuseas y alivia el dolor de muelas.

- Laurel: Ideal para platos de carne, pescado azul y legumbres. Es un buen carminativo ya que favorece digestión, previene la acidez y los espasmos intestinales.

- Tomillo: Soporta largos tiempos de cocción y esto lo hace ideal para guisos, arroces, caldos y platos de carnes o pescados. Favorece la digestión, reduce los espasmos gástricos e intestinales y es un potente antibiótico natural que se emplea para desinfectar heridas y para aliviar el dolor de garganta.

- Romero: Se utiliza principalmente en platos asados y guisos de carne de caza, cordero y ternera, pescados azules y algunas verduras como berenjenas. Tiene efectos estimulantes y tónicos que favorecen la recuperación de las enfermedades respiratorias y digestivas. El ginseng español por excelencia.

- Cúrcuma: Típica de la cocina del Magreb tiene un sabor amargo y picante. Es el colorante natural más utilizado. Tiene propiedades antiinflamatorias que contribuyen a mejorar la circulación.

Dan muchísimo juego en la cocina. Es el momento de lanzarse a experimentar con los distintos aromas y sabores. Y no olvidéis que para se conserven en buen estado y mantengan sus propiedades, deben guardarse en recipientes herméticos y opacos para evitar el contacto con el aire, la luz y la humedad.

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